miércoles , diciembre 13 2017
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Rubén Darío y un poema antiimperialista

¡Los poetas van y vienen sobre el tiempo como buscando donde aterrizar con real pertinencia! Uno a veces se queda pensando cómo determinados libros llegan a nuestra manos en los momentos más precisos, y es porque ya esos libros caminan con el espíritu de sus autores y entonces aparecen los poetas justo cuando son necesarios, ciertamente la poesía nos lleva a planos superiores de la realidad, pero nunca abandona a su plano original: la historia. Sin embargo, más allá de apreciaciones metafísicas, lo cierto es que Rubén Darío ha llegado nuevamente a mí. Y ha hecho su entrada cantando sobre las virtudes de la América nuestra y enfrentándose desde la poesía al imperialismo norteamericanos, es el Rubén Darío antiimperialista el que me he tropezado en la calle mientras leía sobre las sanciones que el Gobierno de Donald Trump impone sobre Venezuela.

Lo cierto es que Bolívar y el poeta nicaragüense reconocido en todo el mundo por su invaluable aporte a la literatura universal estarían de acuerdo en una idea «Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad», no obstante, quedan esperanzas frente a este profético pensamiento del Libertador, pues Rubén Darío afirma que EEUU podrá contar con todo; podríamos decir en el siglo XXI, contar con dinero, armas nucleares, satélites, influencias políticas, medios de comunicación, pero «falta una cosa: ¡Dios!», que es como decir «Amor» o «Humanidad». Nunca tendrán esas fuerzas de su lado.

En cualquier caso, no hay otra manera para los pueblos, hay que desarrollar una cultura antiimperialistas como lo exponía Haya de la Torre en el Perú en los tiempos que Mariategui impulsaba la idea del socialismo indoamericano, no es sólo un tema de los partidos de izquierda, pues, incluso los partidos de derecha deben alzar las banderas de la defensa de la patria (Sé que esto es mucho pedir para los hijos de Santander y de Páez, para los traidores y cipayos de siempre). En cualquier caso, debe ser un tema tratado más allá las asambleas del PCV o del PSUV , es un tema que debe tocarse en las escuelas, en las plazas, en las casas, pues hace parte del ideario bolivariano y de una identidad necesaria de desarrollar para garantizar el futuro de nuestras naciones. Hoy los venezolanos y las venezolanas debemos unirnos frente a las agresiones externas, seguir el ejemplo de Cipriano Castro y darnos cuenta que el pentágono siempre ha tratado de dominarnos y hacernos serviles a sus intereses. Ellos tienen muchas razones que suenan como el oro, sin embargo nosotros tenemos millones de razones más que suenan como la voz de la madre y el canto de los hijos.

Quizá Roosevelt era parecido a Trump, y se creía el dueño del mundo, pero nosotros seguimos siendo demasiado parecidos a Bolívar y nos tropezamos todos los días con poetas como Rubén Darío que nos llenan de razones para amar esta tierra.

Oda a Roosevelt

¡Es con voz de la Biblia, o verso de Walt Whitman,

que habría que llegar hasta ti, Cazador!

Primitivo y moderno, sencillo y complicado,

con un algo de Washington y cuatro de Nemrod.

Eres los Estados Unidos,

eres el futuro invasor

de la América ingenua que tiene sangre indígena,

que aún reza a Jesucristo y aún habla en español.

 

Eres soberbio y fuerte ejemplar de tu raza;

eres culto, eres hábil; te opones a Tolstoy.

Y domando caballos, o asesinando tigres,

eres un Alejandro-Nabucodonosor.

(Eres un profesor de energía,

como dicen los locos de hoy.)

Crees que la vida es incendio,

que el progreso es erupción;

en donde pones la bala

el porvenir pones.

No.

 

Los Estados Unidos son potentes y grandes.

Cuando ellos se estremecen hay un hondo temblor

que pasa por las vértebras enormes de los Andes.

Si clamáis, se oye como el rugir del león.

Ya Hugo a Grant le dijo: «Las estrellas son vuestras».

(Apenas brilla, alzándose, el argentino sol

y la estrella chilena se levanta…) Sois ricos.

Juntáis al culto de Hércules el culto de Mammón;

y alumbrando el camino de la fácil conquista,

la Libertad levanta su antorcha en Nueva York.

 

Mas la América nuestra, que tenía poetas

desde los viejos tiempos de Netzahualcoyotl,

que ha guardado las huellas de los pies del gran Baco,

que el alfabeto pánico en un tiempo aprendió;

que consultó los astros, que conoció la Atlántida,

cuyo nombre nos llega resonando en Platón,

que desde los remotos momentos de su vida

vive de luz, de fuego, de perfume, de amor,

la América del gran Moctezuma, del Inca,

la América fragante de Cristóbal Colón,

la América católica, la América española,

la América en que dijo el noble Guatemoc:

«Yo no estoy en un lecho de rosas»; esa América

que tiembla de huracanes y que vive de Amor,

hombres de ojos sajones y alma bárbara, vive.

Y sueña. Y ama, y vibra; y es la hija del Sol.

Tened cuidado. ¡Vive la América española!

Hay mil cachorros sueltos del León Español.

Se necesitaría, Roosevelt, ser Dios mismo,

el Riflero terrible y el fuerte Cazador,

para poder tenernos en vuestras férreas garras.

 

Y, pues contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios!

 

Rubén Darío

Por David Gómez Rodríguez

@davidgomez_rp

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