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WILLIAN CASTILLO BOLLÉ  De las JAP a los CLAP

WILLIAN CASTILLO BOLLÉ De las JAP a los CLAP

CMYK básicoLas Juntas de Abastecimiento y Control de Precios (JAP) fueron organizaciones comunales creadas por Salvador Allende en 1972 como respuesta a la guerra económica desatada por la oligarquía chilena y teledirigida desde Washington. Chile vivía entonces una situación precaria causada por el acaparamiento y escasez de alimentos, el saboteo de los sistemas de distribución y transporte de mercancías y un caos general en el abastecimiento, que generaba un creciente malestar en la población. A ello se sumaban la violencia política, la colocación de bombas, el cierre de calles, el bloqueo financiero, el sabotaje al cobre en los mercados internacionales, el acoso desde el Parlamento controlado por la derecha y una incesante campaña de odio y terror psicológico desde los medios, que encabezaba el diario El Mercurio.

En el Diario Oficial de la República de Chile el 4 de abril de 1972 se lee: “Se entenderá por Juntas de Abastecimiento y Control de Precios aquellas agrupaciones de trabajadores que luchan por mejorar las condiciones de vida del pueblo dentro de cada unidad vecinal, de preferencia esforzándose por lograr un adecuado abastecimiento, velando por un eficaz control de los precios, luchando contra la especulación y los monopolios, promoviendo el mejor aprovechamiento de los medios de subsistencia del pueblo…”.

Las JAP cumplieron un rol heroico en desmontar buena parte de los mecanismos de crimen económico, pero –debilitadas desde adentro y sin apoyo de las Fuerzas Armadas– fueron saboteadas y criminalizadas. A comienzos de 1973, Allende ya había perdido la batalla por la economía. Apenas unos días después del golpe del 11-S, las JAP fueron eliminadas por decreto de la Junta Militar y la economía chilena fue entregada en su totalidad al voraz festín de la oligarquía y las transnacionales.

Los productos mágicamente retornaron a los anaqueles. Lo que desapareció entonces fue todo lo que oliera a Unidad Popular: los libros, las organizaciones de izquierda, las personas. Como lo afirma Naomi Klein, Chile fue el primer experimento social de aplicación de un shock social masivo, creado en laboratorios norteamericanos para revertir el proceso de liberación pacífica de un pueblo.

Trascurridos 46 años, Venezuela libra una lucha heroica contra una guerra no convencional, que tiene en el frente económico su principal escenario de desarrollo. Como respuesta, el Gobierno Revolucionario ha creado los CLAP, Comités Locales de Abastecimiento y Producción, un instrumento del Poder Popular para –desde la organización del pueblo– avanzar en la derrota de la conspiración económica, la misma que hundió al hermoso proyecto chileno.

Tres líneas claras dibujan la estrategia CLAP para derrotar el sabotaje económico:

1) El despliegue sobre el territorio para el control social de los sistemas de abastecimiento y distribución. Los CLAP forman parte de una nueva geometría del poder que se propone la transformación de la economía desde el espacio territorial. El “casa por casa” revela esta sencilla y profunda sociología de
participación.

2) La generación de un nuevo modelo productivo, eficiente y eficaz, desde el espacio comunal. Los CLAP no son –como pretenden hacer ver los medios– organizaciones para repartir “bolsas de comida”. La respuesta estratégica a la guerra económica es la gobernanza de la economía por parte del pueblo, y ello comienza en la construcción de un modelo productivo que rompa el control de los monopolios sobre el alimento y los bienes esenciales y derrote la cultura rentista.

3) Los CLAP son una organización para impulsar una nueva ética social: la honestidad, la solidaridad, la organización y el trabajo colectivo, por encima del egoísmo economicista. Es decir, el socialismo.

No, Allende, no te mataron el 11-S. Vives y luchas. Resistes desde los barrios, los pueblos, las comunas de Venezuela. Allí está tu pueblo hermoso, el chileno, el venezolano, que es el mismo pueblo de Bolívar. Y esta vez vencerás porque, como lo intuiste hace 46 años: “Solo el pueblo salva al pueblo”.

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