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Comuna Ana Soto: La batalla por los alimentos es colectiva

Comuna Ana Soto: La batalla por los alimentos es colectiva

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Foto: Abraham Morles

321 familias trabajan por el bienestar colectivo en una de las más conocidas comunas barquisimetanas…

Asumiendo su posición como lideresa del pueblo Gayón, originario de la zona norte del actual Barquisimeto, la cacica Ana Soto protegió a su pueblo y sus tierras como los colonizadores españoles jamás imaginaron, logrando por ello inmortalizar su nombre en las crónicas de la época como “un espanto que se fuga entre los matorrales para desaparecer. No se le puede seguir el rastro, porque no deja”.

Sin embargo, su historia sí dejó huella. Lo hizo en el corazón de 28 familias que el 9 de enero del año 2010, ingresaron a las tierras de una urbanización deshabitada, conocida como Beverly Hills, y en honor a la heroína, bautizaron con su nombre a lo que concibieron como una comuna. En la actualidad, la Ciudad Productiva Guerrera Ana Soto está habitada por 321 familias que, con el mismo ímpetu, enfrentan la guerra alimentaria, a través de la producción comunal.

David Díaz, uno de los primeros ocupantes de las tierras, aclara que las familias que hacen vida en el espacio, no son invasores. “Somos ocupantes, liberamos un espacio”.
Llamarse comunero es la acción cotidiana, frente a la organización comunal en gestación, entendiendo a la comuna como elemento de reurbanización o rehumanización profunda, de todas las comunidades”, explica Díaz. En Venezuela, para la fecha, hay registradas 1554 comunas. En el caso de la comuna Ciudad Productiva Guerrera ‘Ana Soto’, convergen los consejos comunales de Brisas del Este, La Porronera y Bolívar, Chávez y Martí. Su fortaleza radica en vivir con la consigna “aquí nadie se rinde”, crepitando en la sangre, haciéndose fuerza viva.

Cultivan alimentos en sus viviendas, como un equipo, resguardan de la delincuencia los espacios comunes, y cada domingo se reúnen en asamblea para debatir la agenda política nacional, y sus acciones a ejecutar como fuerza comunal.

UN PATIO DE JUEGOS Y DE SOBERANÍA

La irreverencia de quien comprende su lugar en la historia, describe la experiencia de Douglas Prada. Es un comunero que se unió a la lucha por estas tierras, hace seis años, a partir de la necesidad de vivienda para él, su esposa y sus dos hijos. Anderson, el más pequeño, tiene como patio de juegos un conuco de 50 mts2 donde junto a su padre – quien trabaja como conductor de rapiditos- siembra frijol marrón, frijol chino, caraota, yuca, maíz cotufo, quinchoncho, mango, naranja, limón, aguacate, parchita, tomate, cambur guineo, además de criar cachamas y pargo rojo.
“Me gusta sembrar en mi casa porque sé que lo que me estoy comiendo no me va a hacer daño, no tiene químicos y es muy rico”, explica desde su inocencia de ocho años, el pequeño Anderson, mientras su padre narra que, de los seis años que tiene haciendo vida en la comuna, cinco los ha dedicado junto a sus vecinos a trabajar la tierra. “Para mí es un orgullo lo que hacemos, porque además de comer algo que sé de donde viene, cómo fue su proceso, estamos siguiendo los pasos del comandante Chávez. Él nos habló de los patios productivos, es como si supiera que nos iban a atacar por los alimentos, lo que más duele”.

El conuco de Douglas es sólo uno de los 48 patios productivos activos dentro de la comuna, que además de surtir individualmente a cada familia, provee a la comunidad de un espacio para el intercambio de los rubros, desde medicinales hasta alimenticios, bajo la figura del trueque o la venta a precios justos, en un ambiente de sana convivencia.

Así lo describe Wilson Colina, quien es misionero y responsable de la Mesa de Alimentación de la base de Misiones Bolívar Chávez y Martí en la comuna. “Aquí seguimos avanzando en el tema de la comida, como nos ha sido instruido desde la Presidencia de la República. Sabemos que esta guerra va dirigida hacia los alimentos, nos organizamos en el CLAP porque creemos que sólo con la organización lograremos derribar el cerco. Entendemos que si nosotros producimos y además, en colectivo, organizamos la distribución de los alimentos, dejaremos de estar bajo el dominio  de las grandes redes y mafias alimentarias que han dirigido al país durante años y que son las verdaderas responsables del desabastecimiento”.

Según las cifras publicadas por el Ministerio del Poder Popular para la Alimentación, la distribución de alimentos ha aumentado en un 52% con respecto a los primeros meses del año pasado. Porcentaje que se traduce en 898 mil 450 toneladas de alimentos distribuidos durante los primeros meses del año 2015, sin embargo sobrepasando la guerra no convencional la organización comunal comprende su protagonismo en la batalla por los alimentos trabajando desde la tierra por el bien común de todos, cosechando desarrollo y soberanía.

Giovannina Rodríguez

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