martes , julio 27 2021
Noticias Destacadas
Inicio / Archivo / Los Precios Justos: nadie sabe lo que tiene…
Los Precios Justos: nadie sabe lo que tiene…

Los Precios Justos: nadie sabe lo que tiene…

membrete-15yultimo

El problema básico del análisis económico, es que se ve afectado siempre por tres factores distorsionantes. El primero es que acostumbramos pensar los asuntos económicos partiendo de cómo nos afectan –o peor aún: parecen que nos afecta- en lo inmediato. Si tal cosa nos afecta para “bien” pensamos que es buena. Y si nos afecta para “mal” pensamos que es mala. Así de simple somos.

El segundo es que tenemos la tendencia a elegir tomando en cuenta radios de acción muy cortos, sin reparar en las múltiples determinaciones e interacciones que ocurren dentro de un sistema económico. Y mucho menos, lo que cambian las cosas cuando del plano individual en las que las “decidimos”, se enfrentan al plano colectivo en que se llevan a cabo.

Y el tercero, que para elegir por lo general contamos con una restringida cuando no adulterada información de los temas involucrados. Esto es lo que explica que muchas veces nos veamos apoyando medidas que nos perjudican así a primera vista parezca lo contrario. No es un problema de masoquismo, es de orden perceptivo.

Esto es exactamente lo que les pasa a los comerciantes y empresarios con los salarios y con los precios. En sentido estricto, conciben a los primeros como un costo y a los segundos como la vía de obtener ganancias mayores y más rápida. Ambas cosas por su puesto son ciertas. Pero lo son dentro del limitado margen distorsionante que describimos al principio. Y es que si bien en sentido contable estricto todo salario es un costo que, en cuanto tal, se busca siempre, en sentido económico amplio es una inversión que realizan los comerciantes y empresarios en conjunto a fin de garantizar el consumo de los bienes que venden. No lo saben ni son conscientes de ello pero lo hacen. Pues como entendió tempranamente Henry Ford, por más ricos que haya y por más derrochadores que sean, nunca serán tantos ni comprarán tanto como los trabajadores. Pero para que puedan comprar necesitan tener buenos salarios.

En las situaciones hiperespeculativas como la que vivimos en Venezuela, esto se explica fácil. Los capitalistas quieren pagar menos salarios, y a su vez, vender con los precios más altos para obtener mayores ganancias. Sin embargo, el problema con esto es que aunque desde el punto de vista individual suena lógico, cuando se generaliza se convierte en un problema incluso para los capitalistas mismos. Y es que la especulación suele funcionar y ser negocio por un tiempo y mientras no lo hagan todos. Pero a la larga, si todos especulan deja de serlo, siendo además que al especular al mismo tiempo contra los salarios estos ya no alcanza para pagar las cosas, y por tanto, los consumidores van reduciendo su consumo, lo que implica la caída de las ventas y por esa vía de las ganancias.

Así las cosas, los célebres Precios Justos de Chávez tenían la enorme virtud de ser un precio de equilibrio que garantizara la producción y/o comercialización de los bienes y servicios, reportando ganancia al empresario o comerciante, pero también el acceso del consumidor, acceso sin el cual no hay venta y por tanto tampoco ganancia. Durante su apogeo, consumidores y comerciantes salimos beneficiados y la economía creció como nunca. Pero la limitada visión de algunos nunca lo entendió. Conspiraron contra los mismos, y ahora, no solo los consumidores vemos perder nuestro poder adquisitivo, sino que los conspiradores otrora beneficiados de la especulación, padecen dicha pérdida con la caída de sus ventas y ganancias.

LUIS SALAS

Acerca de editorweb

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada. Required fields are marked *

*

Síguenos en:

A %d blogueros les gusta esto: