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Comandante Luis Reyes Reyes: “El 27N vencimos la tormenta”

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27 de noviembre de 1992, en una Venezuela hastiada de la dominación neoliberal del Fondo Monetario Internacional (FMI) bajo la figura de Carlos Andrés Pérez y el Pacto de Punto Fijo, el cielo de la ciudad de Caracas fue irrumpido por el estallido del rompimiento de la barrera del sonido, en su eco, las banderas de la insurgencia izaban la voz de los silenciados.

El entonces coronel activo Luis Reyes Reyes,  primero en su promoción y jefe del escuadrón de aviones de caza de la Fuerza Aérea piloteaba la nave que dejó entender a Caracas que era el momento de continuar con la gesta de Chávez y los héroes del 4 de febrero, suprimir las estructuras y enrumbar al país hacia una nueva realidad con justicia social.

24 años después de la gesta heroica, el Comandante Luis Reyes Reyes conversa con la redacción de Ciudad BQTO para contar su versión sobre ese día.

EL ENCUENTRO

_ ¿Cuándo fue la primera vez que usted y el Comandante Chávez se encuentran para hablar sobre Venezuela, cuándo su amistad con Chávez se complementa con ser gestores de una lucha revolucionaria?

_El 17 de diciembre de 1978, en una visita del Comandante a mi casa en Barinas comenzamos a conversar sobre la realidad de las Fuerzas Armadas, sobre cómo se estaba manejando el orden de la misma desde las altas autoridades, la corrupción, el apego al manejo político de las fuerzas armadas de una manera irregular, la pérdida de valores, la falta de ética, la moral, así varias cosas y comprendimos que todo lo que pasaba era similar a una botella destapada, – esa botella era el cuartel, nosotros no veíamos fuera del cuartel hasta ese momento en el que una raíz empezaba a asomarse y en cuyo interior habitaban todas las fuerzas armadas,  nosotros en esa conversación estábamos descubriendo esas raíces y empezamos a trepar en ellas para salir de esa botella.

_ ¿Cómo fue entonces la escalada de esa raíz?   

_Lo primero que hicimos fue irnos a preparar y a estudiar en las universidades, buscamos la manera de entrar en mayor relación con el pueblo de afuera de las fuerzas armadas, dentro de esas universidades donde había gente de las zonas más populares con las que te podías sentar y conversar. Eso nos permitió hacer acompañamiento, salir del cuartel y observar lo que pasaba en esas comunidades en las que vivían esos compañeros de estudio y en eso andábamos cada uno observando con nuestros ojos qué ocurría afuera lo que nos sirvió para ir creando individualmente una visión que después se volvió colectiva – eso fue durante los años 80 – 82.

Para el año 83 ya teníamos como recogida toda la información que nos permitió conversar con más claridad sobre el problema venezolano, de lo que veíamos en común, de lo que había pasado, de la visión de los políticos, de la traición de los políticos al pueblo, de las miserias, entrar en contacto con el movimiento civil, representado en los partidos de izquierda como, La Causa R, Bandera Roja, Douglas Bravo y comenzamos a ver todas esas coincidencias de criterios y por el año 84 me consigo en la Escuela Superior de Liderazgo de la Fuerza Aérea con el mayor William Izarra que me daba clases y él, muy subliminalmente en sus clases tenía un mensaje que nos abría a las ideas, a otras ideas y me interesó eso y me acerqué con especial cuidado a su oficina –por supuesto, en esos espacios no se podía confiar en nadie- él vio mi interés y me preguntó por mi opinión sobre la situación del país, yo le comenté lo que pensaba y seguidamente me preguntó: “¿Y tú no crees que nosotros los militares deberíamos tener más participación en las políticas del país?” yo le respondí que sí que estaba de acuerdo y él me dijo “Yo tengo un plan”.

_ ¿Cuál era el plan?

_El plan era para asumir la toma del poder desde las fuerzas armadas, conceptos políticos, una visión muy general del plan de gobierno.

_ ¿Este plan llegó a presentarlo ante el Comandante Chávez?

_Sí, luego de un tiempo, se hicieron unos juegos nacionales del ejército en el estado Lara para los que vino Chávez y agendamos una reunión en Caracas con el Comandante Chávez. La respuesta de él fue de interés, de especial interés pero el plan de Chávez iba más allá. Nosotros continuamos nuestra tarea por el año 85 y 86 con el reclutamiento de oficiales en el ejército – dirigidos por él- y en la fuerza aérea dirigidos por mí-.

EL RECLUTAMIENTO

Los planes para la toma del poder, debían continuar con su gestación por lo que los siguientes años continuamos con el reclutamiento. No contábamos con gente en la Guardia Nacional, ni en la Marina para ese momento, pero comenzamos a captar gente en la Fuerza Aérea se captó al capitán Castro Soteldo, al mayor Acosta Carles, el mayor Urdaneta, el mayor Contreras, el comandante Fariña, entre otros (…) En lo que llegó el año 88, ya teníamos conformado un grupo de mayores y nos reunimos en ‘La Platera’ en la ciudad de Maracay para conformar el grupo para la toma del poder.

EL PLAN INSURGENTE

En octubre del año 91 regreso a Venezuela y me hacen llegar una comunicación del Comandante Chávez, nos reunimos en noviembre del 91 y en esa reunión Chávez propone la posibilidad de un movimiento militar para el 10 de diciembre de ese año en la Base Libertador con marco en la celebración del día nacional de la Fuerza Aérea, el cual significaba la toma de la tribuna presidencial con una hazaña paracaidista comandada por Chávez, para la detención de Carlos Andrés Pérez durante su alocución. Yo le hice ver el peligro que representaba para la sociedad civil, a ese evento iba mucha gente, principalmente niños lo cual representaba un derramamiento de sangre de civiles que se encontraran ahí y él estuvo de acuerdo.

_ ¿Qué pasó con su participación el 4 de febrero?  

En enero del 92, Chávez me comunica que ya están próximos a ejecutar el plan para la insurgencia militar, yo le señalo que por mi tiempo fuera del país las conexiones con los equipos en la fuerza aérea estaban rotas y los oficiales que yo había captado durante los años 85, 87  ya no estaban en comunicación conmigo y en ese momento habían unas circunstancias especiales en cada puesto lo que hacía cuesta arriba las vinculaciones con la Fuerza Aérea.

Sin embargo, yo llego a Maracay a trabajar en la Dirección de Producción Aeronáutica (DIPROA) cuyo jefe era el general Visconti, quien ya tenía antecedentes de participación en movimientos conspirativos en Libia con Gadafi.

Visconti, le hace ver a Chávez que por lo temprano de la insurrección no daba tiempo de hacer las vinculaciones con la Fuerza Aérea y que había que tener tiempo. Porque había una brecha generacional aunque Chávez y yo éramos de la misma promoción en la que nos graduamos de comandantes él ya podía comandar batallones, por el contrario yo tenía que ascender a coronel para poder comandar el poder de los equipos aéreos por lo tanto nosotros no estábamos en la condición de ejercer poder de los puntos aéreos.

En la madrugada del 3 de febrero nos reunimos el Comandante Chávez y yo nuevamente en la carretera de Los Teques. En esa reunión participó otro general retirado de la Fuerza Aérea, llamado Maximiliano Hernández y acordamos que nosotros nos encargaríamos de evitar que la fuerza aérea atacase a las fuerzas de superficie del ejército cuando fuesen a tomar Miraflores.

A las 8.45pm del día 3 de febrero ya nos habíamos ubicado en los puestos para rodear la base de Maracay, con el general Torres Number y algunos soldados y en efecto a las 8.45pm yo estoy reunido con el general Visconti  y se escucharon los primeros disparos en la alcabala y se da la toma externa de la base y voy a hablar con los soldados nuestros de la base aérea para impedir que se enfrentaran con los soldados del ejército que habían tomado la base y detenemos al Comandante Paredes Niño, responsable de la base.

Seguimos, los acontecimientos por televisión y cuando salió Carlos Andrés Pérez en la pantalla, nos dimos cuenta que había fallado la misión principal que era la detención del presidente. Esperamos comunicación, pero fue imposible comunicarnos con el Comandante Chávez por el radio. Y en la madrugada vimos la entrega del Comandante Chávez y el General Visconti le comunica a Torres Number que ya, que Chávez se había entregado y que hay que retirarnos, en un principio Torres Number no estaba de acuerdo pero finalmente termina cediendo aproximadamente a las 4pm del 4 de febrero.

Ya en la tarde del cinco de febrero, comienzan las averiguaciones, me detienen en la ciudad de Barquisimeto para trasladarme a Maracay donde me sometieron a evaluación con un detector de mentiras, me preguntaron cosas como que si conocía a Chávez, porque el día 3 de febrero un capitán me había visto salir de la casa del comandante Chávez en Mariara.

El día 6 de febrero me movilizaron a la sede del DIM, y cuando estoy bajando a los calabozos escucho a Chávez cantar una canción que ahora no recuerdo con detalle pero sé que era una canción llanera, no logré verlo nunca, pero él a los años me comentó que me había visto llegar. Yo asumí que era mucho mejor estar afuera que estar adentro, el plan debía continuar.

_¿Cuánto tiempo estuvo detenido?

_45 días.

_ ¿Qué cosas recuerda haber pensado durante esos 45 días detenido?

_Que debíamos reformular el plan, reforzar el grupo dentro de la fuerza aérea para poder retomar el plan con una participación más activa de la fuerza aérea porque era vital, la fuerza aérea es la que permite el avance de la fuerza terrestre para el logro del objetivo.

_ ¿Cuándo retoman el plan?

_La fuerza aérea por un tema de mantener el nombre limpio de la institución procuró siempre no hacer mucho alarde sobre la participación de Visconti y la mía y nos pusieron en libertad nos enviaron a trabajar en distintas partes, esperamos que se enfriaran un poco las cosas y en abril nos volvemos a encontrar.

Nos reunimos con unos generales retirados del ejército y algunos almirantes como Gruber Odremán además logramos ejercer contacto con miembros de la Guardia Nacional y con el edecán de guardia responsable de ejecutar la detención de Carlos Andrés Pérez que era el teniente coronel Soto Fuentes con el que ya había trabajado.

_ ¿Por qué el 27 de noviembre?

En ese momento, era la primera práctica para celebrar el aniversario de la fuerza aérea que como ya lo conversamos anteriormente era el 10 de diciembre y por ellos todos los aviones era movilizados a la base Libertador en Maracay.

La movilización de tropas comenzó el jueves 26 a las 11 de la noche, con el objetivo de tomar puntos estratégicos en la capital, como el Palacio de Miraflores, para capturar al entonces presidente y establecer un gobierno a través de una junta cívico-militar.

En esta jornada participaron, los contralmirantes de la Armada, Hernán Gruber Odremán y Luis Cabrera Aguirre; y el general de la aviación Francisco Visconti Osorio, junto a factores civiles de Bandera Roja y Tercer Camino; también el teniente Jesse Chacón Escamillo, quien tuvo la tarea de tomar las estaciones repetidoras de los canales privados Venevisión y Radio Caracas Televisión, en Los Mecedores; además de la sede de Venezolana de Televisión.

Fue una jornada larga, una guerra real, un enfrentamiento real, teníamos planteados varios ataques en distintos puntos del país, pero a la una de la tarde ya sabíamos que estábamos perdidos, a mediados de la tarde, nos rendimos; un grupo de oficiales se fue al exilio en Perú y otro se quedó en el país, al regresar de Perú, aterrizamos en la Base Aérea Vicente Landaeta Gil de Barquisimeto y es cuando nos detienen, la primera pregunta fue: “¿Por qué hicieron eso?” Lo único que respondí fue: por una mejor Venezuela.

DESDE LA CELDA

Nos trasladaron a Maracay  y nos llevaron a unos calabozos en donde permanecimos varias horas en condiciones muy deplorables, en ropa interior, esposados y rodeados de excremento, pensaron que con eso afectarían nuestra dignidad pero no fue así, siempre pensamos que habíamos hecho lo justo y aceptábamos nuestra responsabilidad.

Fuimos rodando por varios espacios entre Maracay y Caracas hasta que nos separaron en tres grupos a mí me tocó ir a un batallón que habían convertido en cárcel – la Alirio De Clemente- después del 4 de febrero, ahí era donde estaba Diosdado.

_¿Cuánto tiempo estuvo recluido?

_Un año y cuatro meses.

¿Durante ese tiempo, leía, qué le gustaba leer?

_Leía mucho, poesía me gustaba leer a Neruda y luego algunos libros escritos durante los sesenta, tenía un gusto especial por Antonio Pérez Esclarin Fuentes él tiene un libro llamado ‘La Gente Vive en el Este’ que siempre me ha acompañado porque desde que me lo encontré siendo Capitán me sensibilizó.

_ ¿Cuándo se encuentra de nuevo con el Comandante Chávez?

_Cuando estaba detenido fui al hospital militar y Chávez estaba ahí operándose de los ojos y pedí que me dejaran comunicarme con Chávez, me dieron solo cinco minutos. Luego vino el año 95 y me voy a Barinas y creo una casa para niños abandonados que mantenía con la producción de una finca que tenía a la que llegó Chávez un día para que lo acompañara en su travesía y le dije, “no tengo nada que me ate, vamos”.

_ ¿Qué significó para usted el 27 de noviembre?

El 27 de noviembre es un derivado del 4 de febrero, es necesario hablar de ambos El 27 de noviembre, como el 4 de febrero tiene una historia fragmentada porque fueron varios los sectores desde donde se activó y fueron varios los sectores que participaron entonces nunca se ha contado toda la historia del 4 de febrero, del  4 de febrero se habrá contado un 40 %  y del  27 de noviembre pues un 25% y eso es porque nosotros mismos no hemos escuchado, nos hemos puesto a escuchar la otra parte de la historia según lo que vivió el otro compañero.

Era necesario que el tanto el 4 de febrero como el 27 de noviembre pasaran para poder liberar al pueblo venezolano y que él pudiera definir su futuro.

GIOVANNINA RODRÍGUEZ TORCATE

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