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Para hacer cine solo hay que tener ganas

“Para hacer cine solo hay que tener ganas”, así se expresó el cineasta venezolano, Luis Alberto Lamata, sobre el difícil arte de hacer cine en nuestro país cuando visitó nuestra ciudad en días pasados.

Lamata,  cineasta nacional nacido en Caracas, con 8 largometrajes en su haber y más de 50 títulos en televisión, contó en entrevista especial a Ciudad BQTO cuestiones sobre el oficio, sus inicios y el estado general del cine en Venezuela.

“Lo primero que hay que tener para hacer cine es voluntad, una piel dura, tener la capacidad de resistir y tener el coraje de sostenerte en tu sueño, si es importante para ti. Porque hacer cine siempre es difícil”, afirmó Lamata, quien estuvo en Barquisimeto como invitado especial al Festival de Cine que cada año se realiza en noviembre.

Remarcó que aunque las condiciones para rodar una película han mejorado en algunos aspectos, en otros se puede complicar.

“Hoy en día tienes el cine digital -que lo hace mucho más fácil, antes era en celuloide que era más caro-, está la Ley de Cine que nos protege mucho mejor, tienes instituciones, que aunque no son perfectas, son muy buenas como el CNAC (Centro Nacional Autónomo de Cinematografía) o la Villa del Cine”, sin embargo, agrega, “en este momento hay una circunstancia económica compleja; nunca va a ser fácil”.

Por eso enfatiza en la voluntad del cineasta, en las ganas y “en la disposición a no rendirse”.

“Eso creo que es muy importante porque un país se construye también a través de la cultura, no es solo una circunstancia económica que debes superar”.

EL CINE DESDE TEMPRANO

Hablando de sus inicios, Lamata contó que el cine siempre fue su pasión porque siempre le gustó mucho ver películas y, además su padre era director de televisión.

“Eso de alguna manera me impacto desde pequeño porque estuve cerca de lo que podía ser un rodaje, una grabación y siempre me llamó la atención ese trabajo”, comentó.

Agregó que sin embargo, otra de sus pasiones también ha sido la historia y eso fue lo que estudió en la Universidad Central de Venezuela (UCV).

“Al terminar esa carrera escribí guiones para documentales, y en paralelo comencé el esfuerzo de tratar de hacer un cortometraje y ahí fue cuando me conecté definitivamente con el cine”, aseguró.

Luego de colaborar en el guión de ficción de la película “Profesión Vivir”, que se rodó en 1983, y de la cual también fue asistente de dirección, dijo que comprendió que “quería que mi vida profesional fuera esa”.

Realizó su primer cortometraje llamado “Félix, sabe usted cuánto gana un cajero” ganando premios de guión y de critica a nivel municipal, y a partir de esas primeras experiencias, comenzó a trabajar en la televisión venezolana.

Dijo que toda su carrera ha sido siempre en paralelo entre el cine y la TV, sobre todo, comentó, “porque respeto mucho a la TV  como oficio”

“La TV no me dio solamente una posibilidad de vivir de mi oficio, sino que fundamental me dio experiencia y aprendizaje en la práctica. El ejercicio de la TV te obliga a salir a grabar todos los días un material que lo van a ver millones de personas; y eso es una gran responsabilidad. Aprendes de tus errores y aciertos”.

PRIMER LARGOMETRAJE

“La ilusión de cualquier cineasta es llegar a tu primer largometraje”, afirmó el cineasta, quien dijo que trabajó durante años en el guión que finalmente se convirtió en su opera prima Jericó de 1991.

Contó que luego de conseguir que el proyecto fuera aprobado por Foncine (equivalente a lo que es el CNAC ahora), y buscar financiamiento, logró hacer el largometraje.

“Fue muy difícil, nos quedamos sin dinero en algún momento y las cosas se vieron cuesta arriba en muchas ocasiones, pero cuando se estrenó le fue muy bien en términos internacionales”.

La ópera prima de Lamata ganó premios en el exterior como por ejemplo, el del Festival de Biarritz, el premio coral del Festival de la Habana, el premio especial del jurado del festival de Cartagena y también fue nominada e los premios Goya en España, entre otros galardones.

“Eso fue un estímulo para seguir adelante y por eso sigo pedaleando en la misma vía”.

EL CINE HISTÓRICO

Lamata, quien ha realizado películas como Jericó (1991), Desnudo con Naranjas (1996), Miranda Regresa (2007), El Enemigo (2008), Taita Boves (2010), Azú, alma de princesa (2013), y Bolívar, el hombre de las dificultades (2013), se ha caracterizado por películas que tienen que ver con la historia del país.

“No es casual que haya estudiado Historia. Me interesan esos seres humanos en el tiempo, esos venezolanos de otro momento porque siento que lo que ellos vivieron, hicieron, lograron, o no pudieron lograr, tiene que ver con nosotros ahora”.

Aseveró que se necesita saber que ocurrió en el pasado para poder avanzar como país, porque “es la única manera que tenemos las sociedades de poder descifrar los enigmas que tenemos en el presente”.

CONSISTENCIA DEL  CINE VENEZOLANO

“Creo que nuestro cine ha sido consistente en el sentido de que, cada tantos años, ha habido películas que ganan premios y que son taquilleras”, aseguró.

Lamata afirmó defender la nueva camada de cineastas y películas nacionales, no solo porque han cosechado premios internacionales como Lorenzo Vigas en Venecia, Mariana Rondón en San Sebastián y Miguel Ferrari con el Goya, sino por otras que fueron taquilleras como La Casa del Fin de los Tiempos o Papita, Maní y Tostón, que cautivaron al público venezolano.

“Yo cuando me refiero a la taquilla no es por el tema económico solamente, sino por sentir que hay un público en tu país que se interesa por lo que haces, y creo que eso es fundamental para cualquier cineasta”.

Dijo que aunque ha habido grandes baches y dificultades en diversas situaciones del país, como el que ocurrió en los años 90 cuando fueron pocas las películas que pudieron hacerse, sin embargo “siempre hubo alguna que atrapó a un público importante”.

LA FORMACIÓN EN EL CINE

A pesar de que Lamata no estudió cine formalmente, dijo que realizó diversos talleres que le permitieron pulirse en su oficio y que considera muy importante la formación.

“Me intereso siempre hacer en lo posible buenos talleres de guión”, aseveró.

Comentó que tuvo la fortuna de hacer en los años 80 un taller en la escuela de cine en San Antonio de los Baños en Cuba, donde coescribió una miniserie con Gabriel García Márquez, y más tarde otro taller con el reconocido director venezolano Cesar Bolívar.

“Además, a principio de los años 90, vino Jean Pierre Carriere, guionista de Luis Buñuel y de varias películas fundamentales de la historia del cine, y ese taller también fue muy importante para mí”.

Por último, Lamata destacó que hay que aprovechar a las nuevas generaciones interesadas en este tipo de talleres para preservar el futuro del cine en nuestro país.

“Me gusta mucho participar en talleres y dar talleres, que es lo que hice en el festival aquí, porque siempre me encuentro con nuevas generaciones como muy despiertas, y atentos a lo que se está haciendo en el cine a nivel mundial y eso me parece extraordinario. Eso no se debe dejar perder”, finalizó.

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