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NUESTRA CLASE ¿Qué co… pasa con el gas?

 

 

Esta entrega de notas políticas quiero iniciarla con un extracto de un interesante artículo informativo publicado en el portal web oficial de PDVSA, el mismo tiene fecha correspondiente al año 2005. El articulo lleva por nombre: “Yacimientos de gas en Venezuela”. Y dicho párrafo reza lo siguiente:

“Los yacimientos de gas en Venezuela son prometedores al punto que las estimaciones de producción se prevén aumentar en el período que abarca hasta 2012, de 6.300 millones a 11.500 millones de pies cúbicos diarios (MMPCD). La producción en el occidente del país aumentará de 1.100 a 1.400 MMPCD, en el centro del país, específicamente en el área de Yucal Placer se aumentará la producción de 100 a 300 MMPCD; y en Anaco de 1.700 millones a 2.794 MMPCD. Todo esto sin contar la incorporación de la producción del proyecto Mariscal Sucre cuyas actividades se estiman por el orden de 1.200 MMPCD, y la Plataforma Deltana por 1.000 MMPCD. El proyecto Delta Caribe desarrollará el gas costa afuera en las áreas de la Plataforma Deltana, en la fachada atlántica y en las costas ubicadas al norte del estado Sucre, en el oriente de nuestro país. Con este proyecto se persigue superar el déficit de gas que presenta actualmente el mercado interno, calculado en 1.500 MMPCD.”

Fuente: http://www.pdvsa.com/PESP/Pages_pesp/aspectostecnicos/gasnatural/yacimientos_vzla.html

Quiero iniciar diciendo que no hemos llevado la investigación tan lejos como para decir si esos proyectos fueron culminados o no, o si se lograron esas metas productivas que están planteadas en el artículo, eso lo podremos dejar cómodamente para otra edición; pero lo que si no podemos dejar de notar es que en el artículo mencionado, ya para esa fecha, digamos aproximadamente hace unos 11 años, se dejaba ver que había un déficit de gas en el mercado interno, cosa que realmente resulta preocupante, pues ante la situación actual de escases en el suministro, nos surgen varias preguntas, entre ellas las siguientes:  ¿Se tomaron las respectivas medidas? ¿Hubo problemas en la financiación para resolver esto o solo fueron cuestiones de voluntad política? ¿A lo mejor solo es otro saboteo más de la apátrida oposición política? ¿O si son signos de ineficiencia en nuestra gestión gubernamental?

Venezuela, una pequeña república que ostenta un territorio aproximado de 916.455 Km² y está ocupada por 27.150.095 habitantes, de acuerdo con los resultados preliminares del XIV Censo Nacional de Población y Vivienda realizado en el país (2012), por el presidente en funciones de aquel entonces del Instituto Nacional de Estadística (INE), Elías Eljuri, está sufriendo una penosa, deplorable, injustificada y realmente bochornosa escases de gas natural o gas doméstico. Utilizo todos esos adjetivos por qué no encuentro como expresar la rabia que me da al ver madres con niños en los brazos, pasar horas y horas en interminables colas para poder adquirir una simple bombona ¿Creen ustedes que es justo? Estoy seguro de que su respuesta es: NO.

Para nadie es un secreto que Venezuela, según estimaciones del 1 de enero del año 2013, ocupa el lugar de la séptima reserva de gas natural del mundo, llegando a alcanzar entre sus reservas probadas unos 5,524,000,000,000 mᵌ (cifra que ni siquiera nos cabe en la boca) basado esto en The World Factbook 2013, publicación anual de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos con información acerca de diversos países del mundo. Por si fuera poco, esto no termina aquí, agárrese mi querido compatriota, porque ahí le viene otro dato que le hará querer golpear a los responsables de la escases de gas natural: resulta ser que Venezuela no solo es una gran reserva de gas, sino que también es sin lugar a duda uno de los mayores productores de gas en el mundo, llegando a rondar los 25,280 millones de mᵌ de gas natural producido por año, lo que lo sitúa en el puesto 29 de la lista de productores mundiales de gas.  Lo que nos haría preguntarnos: ¿Qué co… pasa con el gas?

Pues queridos lectores, eso es algo que debemos plantear se discuta a lo interno de nuestras filas, debemos ser autocríticos y asumir responsabilidades tanto como cuadros políticos, como habitantes de la República Bolivariana de Venezuela. Pero esperen un momento, no crean ustedes que solo me refiero a parte del gobierno como culpable, cuando hablo de ser autocríticos lo hago con una visión holística de la situación, ya que la principal denuncia que debe hacerse es hacia los altos niveles de consumo de gas natural que tiene nuestra población. Y es que según los mismos estudios publicados por la CIA, en Venezuela para el año 2009 se consumían unos 24.860.000.000 de mᵌ de gas natural, cifra que es realmente irracional, exacerbada e irresponsable. Tomando en cuenta que países como Brasil, quien cuadruplica con creces a la población de Venezuela, para la misma fecha consumía solo 18.720.000.000 de mᵌ de gas natural. Si tomamos ambas cantidades y las dividimos entre el número de pobladores que hay en cada país, tendríamos que un venezolano promedio por año consume aproximadamente un total de: 920 cmᵌ de gas natural, mientras que un brasileño en el mismo rango de tiempo solamente llega a consumir aproximadamente: 124,8 cmᵌ de gas natural. Pregunta para los venezolanos: ¿Es esto justo? ¿Dónde quedan los derechos de la madre tierra ante tales niveles de consumo? ¿No es acaso la actividad extractiva de combustibles fósiles una de las actividades económicas más contaminantes del mundo?

Hasta este punto tiene que llegar la reflexión en torno al tema del gas. Por eso la crítica no debe ser solo a la gestión de gobierno, que de por si tiene fallas y es bastante cuestionable la política energética y mucho menos solo debemos dirigirla a la Guerra Económica conducida desde el seno de la oligarquía venezolana, guerra que por cierto para los pobres se está convirtiendo en un verdadero genocidio económico. Si no que esa crítica tiene que ser al modelo, pero no al modelo contemplado por la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, sino más bien al modelo de consumo rentista, irresponsable e insaciable de desarrollo que le fue impuesto a nuestro país hace siglos por las potencias extranjeras.

Venezolanos y venezolanas, aprovechemos esta circunstancia, cada derrota es la semilla de una nueva batalla, hoy esta ante nosotros la oportunidad de hacer historia, de transformar este desgastado sistema económico en el proyecto que promete convertirse en la salvación de este planeta, apostemos esta vez a lo distinto, propongamos energías alternativas, como la solar y la eólica, hagamos campañas dirigidas a minimizar el consumo de los combustibles fósiles, no permitamos que todo vuelva a ser como antes y valoremos que las generaciones futuras agradecerán la batalla que hoy estamos dando.

Sin más que agregar y reconociendo de ante mano que no tengo todos los argumentos científicos para dar una conversa más extensa en torno al tema, les invito a estudiar, a que investiguemos y demos en el clavo con el siempre intrincado tema Gasífero/Petrolero, que debido a la condición de nuestro país de productor de materias primas nunca dejara de ser el eje central del accionar político, psicológico, social y económico de este glorioso país.

ALEJANDRO LEÓN GARCÍA (HUESO)

alejandroleon_1@hotmail.com

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