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Hidrolara, ejemplo vivo de la ineficiencia del gobernador Henri Falcón

 

Es innegable el esfuerzo que ha hecho la revolución bolivariana para cumplir las metas del milenio establecidas por la Unesco, incluso muchas de las metas u objetivos que se propusieron en la Cumbre del Milenio en el año 2000, fueron cumplidas por nuestro país mucho antes de lo establecido. En tal sentido, es oportuno leer lo que plantea el Coordinador Residente del sistema de las Naciones Unidas en Venezuela, Niky Fabiancic sobre lo avanzado por Venezuela:

En el marco del gran esfuerzo realizado por el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela en la elaboración de este informe, bajo la coordinación del Instituto Nacional de Estadística (INE), se reflejan los avances alcanzados por el país en materia de consecución de los ODM (Objetivos del Milenio), a los cuales el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela ha otorgado un interés prioritario. Esto se ve representado en la significativa inversión social que ha realizado el Estado desde hace más de diez años. Saludamos los avances alcanzados por el Gobierno y pueblo venezolanos en el cumplimiento de los compromisos asumidos en la Cumbre del Milenio y nos ponemos a la orden para acompañar al país en la consecución de los objetivos y metas pendientes”.

El objetivo 7, Meta 7C de los Objetivos del Milenio, que está referido a reducir a la mitad, para el año 2015, el porcentaje de personas sin acceso sostenible al agua potable y a servicios básicos de saneamiento, ya para el año 2011, se había logrado tener un suministro de agua por acueducto en un 95%, por camiones en un 1.6%, pila publica en un 0.3% y otros medios en un 3.1%. Estas cifras hablan por sí sola con respecto a lo antes planteado. Incluso en el documento Venezuela en Cifras: Nuestra Transición al Socialismo, publicado en el año 2015, encontramos que para 1998, el 80% de la población tenía  acceso al agua potable y ya para el año 2014, esta cifra alcanzó al 95% de la población.

Más allá de los problemas climáticos que sufrimos intermitentemente durante los últimos años, es muy evidente el cumplimiento de Venezuela de esta meta 7C, de la Cumbre del Milenio 2000, con respecto al suministro de agua potable. Esta meta fue alcanzada, a través de la ejecución de grandes proyectos a nivel nacional que abarcaron desde la rehabilitación y optimización de las plantas de potabilización de agua en Venezuela, pasando por la ampliación de los sistemas de abastecimientos y de la infraestructura de los servicios de agua potable y saneamiento, y la atención de acueductos rurales.

Todo este panorama alentador contrasta con lo que viene ocurriendo en nuestro estado Lara, durante los años de mandato del gobernador Henri Falcón. La hidrológica del Estado, Hidrolara, ha caracterizado su gestión por la utilización del servicio como instrumento de chantaje político y por retroceder en cada uno de los aspectos de la calidad del mismo; el suministro en cantidad y frecuencia de agua por hogar está claramente observable por debajo de los 150 litro por día, la calidad del agua suministrada dista mucho de ser potable, las enfermedades causadas por la mala calidad del servicio están a la orden del día, el deterioro por falta de mantenimiento de la red de suministro del agua es notable en calles y avenidas, al ver corriendo el agua por las mismas y los cráteres dejados por las malas reparaciones aplicadas. El crecimiento urbano ha sido abordado coyunturalmente y no existen planes creíbles que indiquen que esta situación va a mejorar.

Las excusas de Hidrolara y de altos funcionarios de la gobernación del Estado constituyen una bofetada al pueblo larense, que sufre cada día más la ineficiencia y la indolencia de este organismo regional. Entre otras cosas, señalan faltan de inversión por parte del gobierno nacional, colapso de las redes de suministro, aumento acelerado de la población; Como si en esas situaciones no fuesen previsibles y programables las inversiones. Lo que si se ve crecer es el número de camiones cisternas y la colocación de tanques azules por todas partes, que se ha convertido en un negocio más para el gobernador, sin entrarle a fondo a los problemas estructurales del agua en Lara. Todos los sectores políticos, independientemente de ubicaciones partidistas tienen ante sí la verdad de estas afirmaciones, lo que puede constatarse es un servicio cada día más precario que contrasta con los continuos aumentos para el pago y las facturas por servicio de suministro de agua más altas de toda Venezuela. Dejemos que el pueblo larense juzgue la ineficiencia y pantallería de este gobernador.

 YOEL MORALES

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