lunes , septiembre 16 2019
Inicio / Archivo / ANÁLISIS ESPECIAL: Semántica de la intervención: desmontando el informe Almagro (I PARTE)

ANÁLISIS ESPECIAL: Semántica de la intervención: desmontando el informe Almagro (I PARTE)

 

El informe de 75 páginas presentado por el secretario general de la OEA Luis Almagro el 14 de marzo, concentra las líneas discursivas y semánticas más acabadas que configuran el expediente por la intervención extranjera en Venezuela.

Esencialmente su cartografía intenta dibujar un “Estado fallido”, donde el estatus de la cuestión venezolana supera (según el enfoque de Luis Almagro) cualquier límite nacional y político para su tratamiento, exigiendo su resolución por vías extrapolíticas y excepcionales, a través de medidas de fuerza y asedio, tanto en lo diplomático, político y financiero. El vértigo impuesto a la necesidad de buscar una salida conflictiva a la coyuntura venezolana se hace más que evidente, argumentando que no existe otra opción que no sea la de romper las reglas del juego político, desconocer la Constitución y el Estado de derecho.

Justamente lo que ponen en relieve las trágicas guerras recientes en Medio Oriente (Siria y Libia), es que todo proceso de intervención (directa o indirecta, diplomática y financiera primero, luego bélica) requiere de una semántica y un marco narrativo elaborado que la justifique, un expediente para criminalizar a los países víctimas de asedio.

El informe en cuanto táctica diplomática no es el objetivo fundamental de este análisis. Sin embargo, es menester recalcar que tan latente está la amenaza de la intervención, que los poderes que operan detrás de esta agenda internacional lo llevaron hasta el límite de su preparación discursiva, colocando todos los dispositivos y detonadores en la trama política internacional. Sea como se desarrolle la arena internacional a partir de ahora, debe tenerse en cuenta como elemento central ese punto de no retorno violentado y la declaración de los verdaderos intereses contra Venezuela.

Hay significados y expresiones que configuran la columna vertebral del documento y que equilibran lo que, por la vía de las medias verdades y las inconsistencias estadísticas, le hacen perder credibilidad. Este ataca directamente el aspecto de la memoria colectiva al construir una falsa frontera entre el presente y el pasado: el informe de Luis Almagro propone “restaurar” la democracia representativa en Venezuela.

DESMONTE DE LAS PRINCIPALES INCONSISTENCIAS Y MEDIAS VERDADES DEL INFORME

En el desarrollo del informe algunas inconsistencias y mentiras resaltan más que otras, no tanto por sus exageraciones sino por el ahínco colocado en darle verosimilitud. En esta edición, desmontaremos los elementos que configuran la narrativa central del informe.

-“EL GOBIERNO SABOTEÓ LA MESA DE DIÁLOGO INSTALADA EN VENEZUELA”.

Luis Almagro fue el operador internacional más agresivo en contra de Venezuela durante todo 2016. Asumió posiciones que quedaron totalmente descolocadas de la realidad ante la instalación de una mesa de diálogo entre el Gobierno venezolano y la MUD que, como lo reconocieron los principales analistas del antichavismo, gozaba del respaldo de la comunidad internacional. Aunque presionado por las circunstancias a tener una postura cercana a la neutralidad, nunca evitó mostrar su descontento contra la Mesa de Diálogo y contra la participación de sectores antichavistas en ella.

Luis Almagro no menciona, por ejemplo, que el retiro del diálogo por parte de la MUD fue un ejercicio de control de daños, de contención de un acelerado desplome de su base de apoyo político frente al aluvión de críticas generadas, ante la imposibilidad de llevar a cabo sus promesas: referendo revocatorio, elecciones generales y enjuiciamiento político a Maduro. El ataque al diálogo en el informe es una excusa para negarlo como posibilidad y sustituirlo por un escenario de conflicto prolongado, sin solución política y constitucional.

El documento, visto desde la óptica del márketing y la publicidad, es un acto de venta de ese futuro construido con base a las desgracias del pasado.

-“EL GOBIERNO SABOTEÓ Y TERMINÓ CON EL REFERÉNDUM REVOCATORIO”.

En esta sección del informe, Almagro se hace eco de la versión de la MUD con respecto al referéndum revocatorio para exigir “elecciones generales inmediatas” en Venezuela, método electoral inexistente en la legislación venezolana. La MUD cometió ilícitos electorales que fueron debidamente demostrados en su momento ante el país, cuando, como parte de los requisitos primarios a la solicitud de un referéndum revocatorio contra el presidente Maduro, introdujo un conjunto de firmas plagadas de irregularidades durante la recolección de firmas del 1% del padrón electoral para inscribir la intención de revocar a Maduro.

La coalición opositora introdujo 1 millón 957 mil 779 registros, de las cuales 605 mil 727 (30,9%) presentaron irregularidades, entre ellas más de 10 mil firmas de ciudadanos fallecidos, 9 mil 333 números de cédula inexistentes, más de 3 mil cédulas de ciudadanos menores de edad y 1 mil 335 privados de libertad. De esas firmas invalidadas, 307 mil 747 no cumplieron con uno o más criterios y 97 mil 158 planillas sólo contenían datos en un campo: 86 mil 337 sólo tenían el nombre y el apellido, 80 mil 105 sólo la huella del elector, 18 mil 338 sólo el ciudadano a revocar, 7 mil 823 sólo el cargo a revocar, 1 mil 805 sólo la firma y 396 sólo la cédula del elector. La verdadera razón por las que fueron suspendidas las fases del proceso por las autoridades venezolanas.

-“NIVELES ACTUALES DE POBREZA SON SUPERIORES A LOS DE FINALES DE LOS AÑOS NOVENTA”.

Al igual que en el informe pasado, esta falacia se basa en la Encuesta de Condiciones de Vida de 2016 de la Universidad Católica Andrés Bello, la Universidad Central de Venezuela y la Universidad Simón Bolívar, que afirma que existe actualmente un nivel de pobreza del 81% en la actualidad, mucho mayor al 58% registrado durante la época neoliberal del Caracazo. En ninguna parte del informe clarifica a qué se refiere con “pobreza”, dejando el tema a la interpretación subjetiva. Las estimaciones estadísticas constituyen una vaguedad con respecto a la situación económica real de Venezuela.

Luis Almagro expone estas cifras sin apego a mínimos parámetros internacionales, pero al mismo tiempo oculta el papel del empresariado privado venezolano en los efectos sensibles de la situación económica actual. El sector privado controla más de la mitad de la oferta de productos del país y la utiliza, en el caso de Empresas Polar, como un arma económica de acuerdo a la coyuntura política.

Pero dos datos (omitidos por Almagro) sirven para contrastar cómo, aún en medio de estas dificultades innegables, el Gobierno venezolano ha logrado contener los efectos de la guerra económica: la FAO/ONU en 2016 reconoció al Estado venezolano por “crear el mejor sistema de distribución de alimentos”, logrando disminuir los niveles de inseguridad alimentaria de la población. Hace tan sólo cinco días la encuestadora Hinterlaces publicó una encuesta que refleja cómo el 53% de los venezolanos se han beneficiado de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), una política alimentaria para distribuir directamente rubros esenciales a la población.

El informe de Luis Almagro, más allá de que su presentación por sí misma no conlleve automáticamente a un respaldo indondicional de la OEA contra Venezuela en esos términos, es el punto clímax de lo que Venezuela tiene años denunciando (y que ha sido ridiculizado por los sectores antichavistas): el país es víctima de una agenda extranjera que busca una transición política por fuera de la Constitución, a favor de los aliados locales de los poderes fácticos y corporativos que gobiernan los Estados Unidos. Busca en nuestra edición de mañana la segunda parte de este trabajo especial.

CIUDAD BQTO MISIÓN VERDAD

 

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada. Required fields are marked *

*