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Nuestra Clase: A 300 bolos y sin tarjetero (I)

 

A diario solemos escuchar conversas entre los habitantes de nuestra clase, en todos los barrios sobre las “necesidades básicas”, estas no son más que la comida, la salud, la vivienda, el trabajo, entre otras; una de ellas, no menos importante, es el trasporte, crucial para el desarrollo de la sociedad actual y el avance de la industria.

La satisfacción de todas estas necesidades en la actualidad se encuentran en un grave riesgo, producto de la crisis económica que vivimos en Venezuela, provocada por los más poderosos que no toleraban ver como los pobres comíamos bien, hacíamos madres mercados con buenos salarios, crecíamos económicamente en tiempos cortos, viajábamos por el país y al extranjero, en fin, satisfacíamos nuestra necesidades básicas durante lo que podemos llamar la primera bonaza petrolera del siglo XXI en Venezuela (2005-2013), donde los pobres por primera vez en toda la historia, nos vacilamos nuestra gota de petróleo como es, pues en las bonazas petroleras del siglo XX, prácticamente no participamos y nos tiraron a los cerros y quebradas a sobrevivir.

A pesar de que pudimos suplir nuestros deseos económicos todo ese tiempo, hubo una necesidad que prácticamente no pudimos, y se trata del trasporte colectivo que usamos cotidianamente. En la mayoría de las ciudades de Venezuela este es un problema diario, un martirio al cual estamos obligados sufrir para poder llegar al trabajo, a la escuela, al mercado, o simplemente para ir a pasear. Cada ciudad tiene su particularidad, pero de fondo el problema es el mismo, un precario sistema de trasporte urbano y peri-urbano en un país petrolero, donde los choferes y colectores se convierten en enemigos de los pasajeros, un sindicato automotor comandado por un monarca intocable, propietario de más del 60% de las líneas de busetas de la ciudad crepuscular, que cuenta con cómplices de la vieja data sindicalera dentro de la alcaldía y la gobernación regional; este relato suena como una película de mafiosos de los años 50s, pero no es una película, es una grave realidad.

Vámonos a la raíz del problema ¿qué es lo que pasa con el trasporte en Barquisimeto? ¿Por qué colapsa una ciudad de 2760 km²? ¿Por qué un mafioso controla las líneas de trasporte? Históricamente en Venezuela, el trasporte ha sido un problema de nunca acabar, revisamos el pasado y encontramos aquellos enfrentamientos entre estudiantes (pioneros en la lucha por el derecho al trasporte) y la policía en donde las demandas siempre han por sido un trasporte digno y un pasaje justo. Siempre se quemaban autobuses como medidas radicales de protesta, pues nadie daba respuesta ante los abusos de los trasportistas que imponían tarifas al pueblo.

Llegando a nuestros días nos encontramos con un parque automotor que conoce poco de ética, falto de planificación, en muchos casos sin registro para operar, pero allí esta, laborando día a día y movilizando a la ciudad, aumentando las tarifas después de las 6pm y sin respetar el pasaje estudiantil. Dentro de las líneas, han nacido tótems (imágenes, identidad, culturas) en muchos propietarios que personalizan sus buses y marcan su territorio, hacen famosos el nombre de sus unidades, los dueños se sienten orgullosos de sus naves, le suben el volumen para hacerse notar (en los países de Centroamérica esta es una práctica muy común) y compiten entre ellos con la chancleta a fondo por ver quien llega primero y recoge mas pasajeros, esto demuestra el total desinterés de muchos buseteros por establecer una trasporte digno al pueblo, ya que quienes nos montamos allí no solo somos los jóvenes que nos vacilamos el regueton full volumen, también son los pures y gente cansada del trabajo que a diario usa el trasporte público.

Este sector, en su mayoría es dominado por un sujeto de apellido Zuleta, presidente de la Federación Nacional de Trasporte y del Sindicato Automotor y conexos del estado Lara, el cual, con todas sus marramuncias, se le ha puesto a merced los materiales que llegan de la Proveeduría de Insumos y Repuestos (FONTUR), en su control está el suministro de cauchos, baterías, entre otros consumibles y repuestos. Este mismo señor y amo de las busetas es el responsable de los paros de trasporte, casi semanales que sufrimos los guaros, y es el que cada año eleva las propuestas del aumento del pasaje de más del 100% de las tarifas, mientras en Caracas el pasaje te cuesta 40 bolos, acá ya te cobran 120 y el aumento que pide para la actualidad es que llegue a 300/350 bolos de un solo guamazo.

¿Es acaso justo esto? El tipo que controla los repuestos, paraliza el trasporte, dueño de las más importantes rutas de BQTO, de paso quiere que paguemos 300bs, como si los que trabajamos no tenemos que sudarnos la plata para comer y de paso calarnos maltratos de muchos trasportistas. Ahora ¿cómo llega ese tipo allí? Quien de los nuestros está haciéndole el juego pa’ que siga apodera’o del trasporte guaro ¿Quién, o quiénes?

Sin duda ese tipo no está allí porque le da la gana, aparte de que le siguen el juego, está allí porque ha consolidado un poder de hace varios años y que los movimientos sociales bolivarianos del trasporte no hemos podido controlar ni crear (ya que el poder es algo que se construye), existe una deuda con el sector trasporte que se ha venido saldando con la Misión Trasporte pero que aún le falta más alcance. Seamos críticos en este tema tan complicado, el sindicalismo rancio del trasporte debe superarse con nuevas formas de organización entre los usuarios y los transportistas que también son parte del barrio, pues los ricos no usan busetas ni Transbarca, esa nueva organización debe estar acorde con la gran demanda local que cada día crece más y más; las unidades de trasporte no son eternas, entendamos que se deben reparar y reemplazar a tiempo, la calidad del servicio va amarrado a una buena planificación, que aun no existe.

Tengamos en cuenta que organizarnos es la única salida para evitar un Zuleta eterno, ese señor jamás estará con nosotros, es el enemigo público número 1 de todos los trabajadores del estado Lara y hay que acabar con ese reinado ¡como sea!

ROME ARRIECHE

@NUESTRACLASE89

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