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El tablero internacional y la agresión contra Venezuela

El tablero internacional y la agresión contra Venezuela

 

Las convulsiones sociales, terrorismo, sanciones económicas, campañas mediáticas y guerras parciales, son acontecimientos que suceden todos los días. Claros ejemplos de esto, son las guerras regionales en el Medio Oriente entre Arabia Saudita y Yemen y la guerra interna en Siria; también se han hecho cotidianos los acontecimientos de Ucrania en Europa del Este y, últimamente el caso Venezuela y su complejo entramado interno que se conecta con el exterior por miles de hilos. Todos estos conflictos provocan ‘encontronazos’ entre las principales potencias.

¿Se podrán considerar casuales o aislados cada uno de estos conflictos, vistos como el resultado de las condiciones específicas de cada espacio geográfico donde ocurren o, por el contrario, tienen que ver con algo que los grandes revolucionarios del siglo XX denominaban ‘el reparto del mundo entre las grandes potencias imperialistas’? Para responder esta y otras interrogantes, Ciudad BQTO conversó con el especialista en relaciones internacionales, Gerardo González.

EL IMPERIALISMO ES UNA CADENA MUNDIAL

Relata que hay conflictos de los más diversos matices que parecen casuales, pero que no lo son. Basa esta afirmación en el libro clásico del dirigente marxista Vladimir Lenin “El imperialismo fase superior del capitalismo”, y explica que el sistema capitalista, es una régimen económico y político que abarca a todos los países del mundo, los cuales están interconectados con las principales potencias mundiales, las cuales controlan las fuentes de materias primas de sus ‘respectivos patios traseros’.

Esto significa, a su juicio, que los conflictos que estallan hasta en los rincones más apartados del mundo, tienen como causante los intereses y las pugnas de los ‘pequeños’ pero ‘poderosos grupos’ que dominan la gran economía mundial.

“El imperialismo como fuerza, es un grupo muy pequeño que no rebasa más de 250 familias, algunas concentradas en los grupos Rothschild o Banwell, yo prefiero llamarlos por su nombre, el club Bilderberg, que es el poder que maneja los hilos de toda la economía del planeta”, agrega que el poder de estas personas es inimaginable “tanto como que, usando el proyecto HAARP, manipulan el clima en el planeta, hacen subir o bajar los precios de las commodities y de las materias primas. Se han conocido casos en que estos señores producen sequías para que se dañe el trigo producido en China y con esto subir el precio esta materia prima para el beneficio de las compañías occidentales”.

ARMA DE DESTRUCCIÓN MASIVA

González coincide, en sus análisis, con las afirmaciones de grandes intelectuales como Noam Chomsky o Howard Zinn, los cuales consideran a los representantes de este ‘club de magnates’, como la más devastadora arma de destrucción masiva que ha existido en la historia, pues con sus políticas, exterminan decenas de miles de personas a diario. “Para ellos, existen más de 2 mil millones de seres humanos que son ‘estómagos inútiles’. Se trata de gentes que no tienen la capacidad económica para comprar bienes y servicios y por eso deben ser sistemáticamente eliminadas”.

Para el club Bilderberg, señala, una población de 3 o 4 mil millones de habitantes, sobre el planeta es suficiente. “Vamos hacia una superpoblación que, desde el punto de vista económico, a ellos no les conviene porque las relaciones de producción capitalistas son incapaces de sostenerlas porque ese sistema tiene graves limitaciones de desarrollo”.

EL IMPERIALISMO NO ES SOLO EEUU

El internacionalista asegura que es un error pensar que el imperialismo se limita a una sola potencia, que es Estados Unidos. Es un conjunto de países que algunos son amigos o aliados, pero otros son rivales y otro grupo enemigos a eliminar, de ellos, EEUU es la cara más visible porque es la mayor potencia en muchas áreas, sobre todo en lo que respecta a la capacidad militar.

Estos bloques imperialistas compiten entre ellos por el dominio de sus ‘zonas de influencia’ y, allí es cuando estallan las guerras locales, por ejemplo, la de Siria o la de Ucrania, países en los que se vende mediáticamente una guerra civil, pero donde en realidad luchan los grupos que representan a lo interno a alguno de los bloques imperialistas internacionales que pretenden dominar sus materias primas, sus territorios y sus formas de hacer política.

Algunos teóricos latinoamericanos, acotan que las potencias imperialistas que se reconocen entre ellas como enemigas, al mismo tiempo que se odian, se temen. Así, Claudio Katz refiere que no se atreven a enfrentarse directamente porque ninguno de ellos tiene el monopolio sobre las armas nucleares y su poderío militar los hace vulnerables a unos respecto a los otros. Esta razón los ha hecho pactar enfrentamientos indirectos como se han visto en Medio Oriente o África.

VENEZUELA

Para González, Venezuela no es una nación aislada del resto del mundo, y menos aún “poseyendo dentro de sus fronteras las mayores reservas petroleras del mundo, además de agua dulce, oro, torio, gas, bauxita, uranio y una larga lista de minerales estratégicos de los cuales carecen las grandes potencias y que son necesarios para fabricar los sistemas militares para mantener el dominio en sus espacios”.

Para el argentino Atilio Boron, Estados Unidos necesita unos 40 minerales estratégicos para una defensa adecuada a la capacidad militar de sus enemigos y para sostener una economía fuerte. De estos minerales, en Venezuela hay al menos 30.

Esto lleva, según la apreciación de González, a que los imperialistas mantengan una actitud de creerse ‘dueños naturales’ de Venezuela y, por esto, “vemos los acontecimientos desestabilizadores que han promovido a lo interno de la nación, los mismos que se juntan con la despiadada campaña mediática internacional, el linchamiento político llevado adelante por gobiernos serviles a Washington y las sanciones económicas contra las transacciones de la República para boicotear el comercio de alimentos y medicinas”.

Destacó las visionarias políticas internacionales del comandante Chávez. Las mismas, a su juicio, ‘han blindado a Venezuela’ ante las pretensiones expansionistas de los países más poderosos. “Tenemos aliados en todo el mundo, a Suráfrica, Irán, Rusia y muchos otros que nos reconocen como nación soberana y ese reconocimiento lo logramos gracias a la visión de gran estratega del presidente Chávez”, exclamó.

‘ES IMPROBABLE LA AGRESIÓN MILITAR DIRECTA A VENEZUELA’

Destaca que, a pesar de las sanciones limitadas en el ámbito de la economía, parece improbable un embargo petrolero contra Venezuela. Para esto, asegura, cuenta la presión de las grandes compañías adaptadas al procesamiento del crudo extrapesado venezolano, las cuales, si abandonan esta materia prima criolla, se verían obligadas a readaptar sus complejas maquinarias al petróleo de otras características, proceso que significaría una ‘catástrofe’ económica para la nación norteamericana.

En ese mismo sentido, una invasión militar “es sumamente improbable, al menos en el plazo inmediato o mediato”. Para esto, se basa en que Estados Unidos, a pesar de su poderío, no se atrevería a dañar los intereses de otras naciones como Rusia y China, cuyas compañías comparten negocios con las empresas estadounidenses no solo en Venezuela, sino en otras naciones y entre las cuales existen enormes intereses y vínculos comerciales. “Las grandes potencias no tienen amigos ni enemigos, tienen intereses”, asestó.

El politólogo también resta credibilidad a una guerra indirecta, es decir, a una agresión norteamericana usando a Colombia como nación agresora. “Colombia no tiene la capacidad para sostener una guerra prolongada contra Venezuela; el país vecino tiene muchos puntos débiles en materia estratégica y la capacidad de respuesta venezolana podría inutilizar gran parte del aparato productivo colombiano, desatando una crisis interna”, sucedida por un estallido social que pondría en peligro los intereses de las castas que gobiernan en Bogotá.

A esto se suma que “en Venezuela viven alrededor de seis millones de colombianos y que, de estallar una guerra entre ambas naciones, Venezuela podría proceder a expulsar a estas personas, agravando así la crisis social en la retaguardia vecina. Ningún país del mundo puede soportar un aumento demográfico repentino de unos tres o cuatro millones de personas pidiendo techo, alimentos y empleo, y menos aún en medio de una guerra, cuando la economía se orienta enteramente para satisfacer los requerimientos del frente y las políticas sociales pasan a un segundo plano”.

Recordó que, en 50 años de guerra, el Estado colombiano no pudo derrotar a una guerrilla campesina, menos aún a un ejército profesional dotado de sistemas armamentísticos sumamente avanzados como Venezuela, país que posee una tradición militar profesional muy destacada.

PERO NO DEJARÁN A VENEZUELA EN PAZ

Luego de descartar varias formas de agresión, el especialista considera que Estados Unidos no se quedará de brazos cruzados mientras las empresas chinas, rusas, indias o iraníes les quitan los espacios que su Doctrina Monroe ha patentado como de su propiedad. “No habrá una agresión convencional, pero si una agresión no convencional”, aclara que la fuerte arremetida de todas las grandes corporaciones mediáticas contra Caracas, no son una inversión destinada a perderse, sino que están encaminadas a un fin, y este no es otro que el preludio para una agresión.

“La guerra económica va a seguir, si la Asamblea Nacional Constituyente no actúa contra el nervio de la propiedad de los capitalistas, estos continuarán conspirando con métodos más refinados y más hostiles contra el estómago del pueblo”.

Dice que es probable la financiación de grupos paramilitares, los ‘ejércitos libres’ o un llamado ‘gobierno de transición’ paralelo tal como ocurre en Siria. “Los actos terroristas de este 2017 son una clara señal de lo que se está preparando y si no se ha puesto en marcha definitivamente, es porque no existe hoy una justificación para hacerle esto a la nación que preside el Movimiento de Países No Alineados, que forma parte del Consejo de Seguridad de la ONU y a otras instancias como la de Derechos Humanos”.

Condena a las naciones latinoamericanas que se han prestado para la agresión contra Venezuela, y califico a sus gobiernos de ilegítimos, desacreditados y golpistas.

‘LOS PROYECTOS REVOLUCIONARIOS NO HAN DESAPARECIDO’

Gerardo González lamenta que muchos de los gobiernos latinoamericanos que representaron un auge para las políticas de independencia y soberanía, hayan sido derrotados por proyectos derechistas. No obstante, asevera que no se trata de derrotas por parte de los pueblos. Puntualiza los casos de Brasil, donde el gobierno patriota del PT sale por medio de un golpe de Estado, lo mismo que en Paraguay: “observemos, por ejemplo, el caso de Ecuador, donde gana abrumadoramente la propuesta de continuidad de la Revolución Ciudadana, pero es traicionada por un presidente que se plegó a los intereses de los enemigos de los pueblos”.

No se trata de una derrota de la izquierda, resalta, sino de una arremetida golpista y mediática que ha hecho retroceder a los progresistas de algunos países por medio de la fuerza, pero que a la larga “los pueblos son sabios y sabrán remontar esta cuesta para retornar a la senda de la independencia”.

El caso más ejemplar de esto, continúa, “es nuestro país; en 2015 tuvimos una derrota aplastante en las elecciones del parlamento, pero hace dos meses, el sabio pueblo rectificó y pudo ver con sus propios ojos quienes son los que agreden al país, quienes son los traidores que se prestan para la guerra económica y por eso, con todas las amenazas y la intimidación, las masas salieron a votar. Dos millones de votos que en el 2015 no salieron a sufragar, lo hicieron y demostraron al mundo que el camino a la independencia es irreversible”.

Pidió confianza en los pueblos: “debemos mantener la esperanza en esa Bolivia profunda de Evo Morales y sus indígenas guerreros; en ese Chile profundo de los mapuches, en los pueblos oprimidos y saqueados como el de Paraguay, Colombia o el Perú, que tarde o temprano despertarán ante los atropellos de la burguesía que los gobierna”, concluyó.

ALEJANDRO GIL RIVERO

CIUDAD BQTO

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