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Chamba Juvenil: Aportes

Chamba Juvenil: Aportes

 

Los y las jóvenes nos encontramos en diatribas siempre cuando llegamos a la adultez, se asoman responsabilidades que no teníamos en la niñez, pasamos drásticamente del liceo a la universidad o a la chamba, quedarnos pegados no es una opción responsable ante la vida y sobre todo en esta etapa llena de mucha energía.

Las condiciones económicas cambian, ya la sociedad que nos entrenó en la escuela nos exige que trabajemos duro para poder comer y también engordar las riquezas de un patrón sin darnos cuenta de ello, la creatividad no importa en la jornada laboral, luchar por que todos mis iguales tenga una oportunidad de trabajo tampoco debe importarme, la escuela me enseño que debo ser el mejor y la universidad que mi título me hace una persona con más nivel que un campesino, mi trabajo y mi familia es lo único que importa, en fin, el ser individual. Y así se gesta la vida, pensando en trabajar para «ser alguien» y competir para ser el mejor, triunfar solo o sola ante el hecho de vivir.

El problema de esto es que la vida es una acción colectiva: convivir, existir, producir, solo se puede logran gracias a la fuerza de trabajo general, donde el esfuerzo de uno solo no significa nada si no va unido al del resto. Un negocio, una empresa, un hato no producirán nada sin el esfuerzo colectivo, de allí parten los procesos de cambio social y también debe ser desde allí donde se edifique lo nuevo. Entonces ningún trabajador será trabajador sin sus compañeros, todos y todas somos seres colectivos.

 

La fuerza que mueve los engranajes de lo que conocemos como trabajo, estarán siempre ubicadas en el sudor y cansancio de quiénes lo ejecutan, una clase social que depende de el para su existencia, de lo único que no dependerá es de la explotación de una clase ajena.

A pesar del origen no muy agradable de la palabra trabajo, hoy en día su desvalorización avanza, a diferencia del nacimiento de los industriales, las federaciones obreras, el éxodo de trabajadores antiguamente campesinos que aceleraron la modernización del hemisferio posterior a la década del 40, nos encontramos con una clase trabajadora global que ya no irá a la fábrica en un futuro, sino que hará dólares haciendo clic en una computadora.

La actual desvalorización del trabajo responde al avance tecnológico que deja a un lado el esfuerzo obrero y pone en primer plano a la máquina, abriendo un campo de chamba nuevo que llama a mecánicos, técnicos y especialistas, olvidando a los jóvenes sin formación profesional. Esto debe preocuparnos, por más eficientes que sean las maquinas arando la tierra, los campesinos son una masa calificada para el trabajo de campo que responderá siempre con calidad a las demandas alimentarias del pueblo.

En nuestra tierra el trabajo manual tiene sus orígenes en la explotación colonial, que bajo carácter feudal explotaba a una clase social compuesta por indígenas, africanos y europeos de la plebe, hasta la llegada de las maquinarias industriales a finales del siglo XIX podríamos decir que nacen los trabajadores venezolanos, pero cuando se asoma la explotación petrolera en 1930, caen las producciones manufacturadas y se forman los anillos de miseria alrededor de las capitales, compuestos por campesinos y obreros, y dan apertura al crecimiento del sector comercio, importaciones y puestos en ministerios, renegando el trabajo físico-manual.

Entendemos con esto entonces que la desvalorización de la chamba productiva en el país es histórica. Hace poco nació otro plan del estado destinado a los chamos sin empleo, Chamba Juvenil, salieron millones de jóvenes a inscribirse en la página web, el censo fue grande, se han coordinado equipos y espacios en conjunto para el avance del plan y tratar de resolver el problema del trabajo a tantos chamos venezolanos. Nuestra Clase ha participado en esos espacios. Nosotros aplaudimos la iniciativa, nos parece importante que la administración estadal se preocupe por ese tema, sobre todo en un momento tan delicado como el que estamos pasando, a diario jóvenes emigran por los problemas para obtener un empleo estable, esta situación la superaremos solo con trabajo.

A Chamba Juvenil se le debió dar apertura antes, estamos atentos ante la iniciativa y aportamos lo necesario para que se fortalezca y genere tejido social que luche por el trabajo colectivo y supere todos los problemas generados por la desvalorización del trabajo; para ello hay que tomar en cuenta el comportamiento de los chamos actualmente, más allá de la formación política todos quieren y necesitan chamba, al calor del trabajo va desarrollándose y formándose la conciencia, los campos laborales deben ir más allá de una asistencia, pues cometeremos el mismo error de siempre en crear planes que sirvan solo para la forma y no transformar de fondo. Esto garantizará organizaciones futuras activas para la lucha por los derechos de los jóvenes trabajadores, el plan no puede poner parches ante problema tan difícil, tiene que actuar en base a las demandas y orientar constantemente a los integrantes, no solo para los puestos ministeriales y del comercio sirve la masa de jóvenes venezolanos, los trabajos manuales, fabriles, campestres, etc., tienen que ser abarcados en toda la dinámica del plan, hacer esto entendible por todos, su importancia y valor actual.

Tomemos de nuevo en cuenta que el 70% de las tierras venezolanas siguen sin ser cultivadas, que la mayoría de los trabajadores están ubicados en el sector terciario (comercio), que la experiencia se obtiene de la práctica y que obreros sin conciencia solo servirán a los intereses del capital. Allí hay algunas claves para dar en el clavo del problema que va más allá del desempleo y atraviesa el ocio y la falta de creatividad en esta guerra.

Una mañana, hace poco me encuentro un convivito del barrio, un chamo de esos que se graduó de bachiller y no tiene claro sus intereses, hablamos un rato y en la conversa sale el tema del plan Chamba Juvenil, me dice el pana: «nagua voy pendiente de esa Chamba Juvenil pa’ ve si el gobierno me salva con algo, ahí que te dan dos talleres de Chávez y te coronan unas lucas después y listo, te cuadran un trabajo fácil». Estas palabras deber ser analizadas, chamba juvenil para crear tejidos, no atendidos.

ROME ARRIECHE

@nuestraclase89

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