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DESDE EL SIGLO XX HASTA HOY | Las agresiones permanentes contra los países socialistas

 

En 1998 Yugoslavia quedó devastada por los bombardeos de la OTAN FOTOS CORTESÍA

Desde la llegada al poder de los bolcheviques hace exactamente 100 años, los países imperialistas, encabezados por Estados Unidos, se pusieron manos a la obra para sabotear la construcción del socialismo, tanto en la Unión soviética como en cualquier nación que optara por una vía distinta a las relaciones capitalistas de producción.

Así comienza la larga historia de intervenciones de Estados Unidos contra las naciones socialistas. Una guerra abierta y declarada que a mediados del siglo XX llevó a la humanidad al borde de una catástrofe nuclear. Al principio, la agresión a la Unión Soviética, primer país socialista, fue abierta; la debilidad de esa nación en 1917 empujó a los imperialistas a atacar con tropas regulares al corazón de la revolución mundial.

Armadas francesas, japonesas, norteamericanas e inglesas, (en total 14 países capitalistas) junto al ejército blanco zarista, atacaron a la naciente república de los soviets. Sin embargo, el temple del Ejército Rojo hizo que la nación resistiera y derrotara uno a uno a los intervencionistas y saliera victoriosa en la guerra civil contra los blancos.

Este era solo el inicio de una larga lista de agresiones contra países socialistas, de la cual, en el presente trabajo se mostrarán los casos más emblemáticos, pues el espacio es insuficiente para atenderlos todos.

El embargo comercial y financiero a Cuba tiene más de medio siglo

PRIMER ACTO, EL ‘FASCIO’

El enemigo que los imperialistas consideraban más peligroso, era sin dudas, la Unión soviética, cuyo alcance en sus políticas que apenas iniciaban, se perfilaba a la expansión hacia otras naciones de Europa. Luego del fracaso de los blancos en la guerra civil rusa, la agresión debía continuar por otras vías y teniendo en cuenta que a los soviéticos no se les podría derrocar con ejércitos poco profesionales, los capitalistas comenzaron a financiar y promover a las organizaciones ultranacionalistas, lo que dio origen al fascismo.

El ejemplo de los bolcheviques fue tomado por los pueblos de varias naciones. En Italia, los comunistas creaban las condiciones para el asalto del poder, en Hungría lograron controlarlo por pocos días; en Alemania, se creó la República Soviética de Baviera. No fue casual que el primer gobierno fascista fuera el del regente Horthy de Hungría y luego el de Benito Mussolini en Italia en 1917 y 1922 respectivamente.

El fascismo, como lo describiera el revolucionario búlgaro Jorge Dimitrov, fue (y lo sigue siendo), ‘un ajuste de cuentas terrorista’ de los capitalistas contra los pueblos que se atreven a marchar por la senda socialista; se trata de un sistema político capitalista donde se hace a un lado la careta democrática. Cuando los métodos tradicionales como las elecciones o el parlamentarismo, son insuficientes para dominar a las masas, la burguesía recurre al fascismo para aferrarse al dominio por la fuerza y la violencia.

EL FRACASO FASCISTA Y LA VICTORIA SOCIALISTA

El fascismo parecía ser la respuesta para frenar al comunismo. Fue así como los imperialistas impusieron a gobiernos ultra nacionalistas en muchos países de Europa y América para frenar la revolución. En Bulgaria, Polonia, Hungría, Italia, Alemania, España y Rumania, los regímenes de terror cobraban miles de vidas con la complacencia de Estados Unidos.

Pero la lucha de clases y el tránsito al socialismo como premisas científicas, demostraron que, aunque se frene temporalmente el triunfo del socialismo, la caída del capitalismo es inevitable y tarde o temprano, los pueblos hacen saltar por los aires las agresiones imperialistas. El fascismo, a pesar de tener un inmenso poder militar en Alemania, Italia y Japón, sufrió una derrota monumental de parte de los comunistas el 9 de mayo de 1945.

UNA NUEVA ETAPA

La derrota del fascismo y la liberación de las naciones de Europa del Este, provocó que, en esos países, el socialismo lo impusieran los pueblos. Desde Hungría, Checoslovaquia, la antigua Yugoslavia, Albania, Polonia, entre muchos otros, adoptaban la democracia popular. A ellos se sumaron posteriormente naciones de otros continentes como China, Vietnam, Corea y Cuba.

El desmoronamiento del sistema colonial que siguió a 1945, provocó que surgieran decenas de nuevos estados independientes, de los cuales, la mayoría se ponía del lado de los países socialistas.

Ante este avance colosal, no descuidando la capacidad de realizar ataques militares, Estados Unidos y sus aliados, entramaron la llamada ‘guerra fría’, de la cual, la Agencia Central de Inteligencia (CIA por sus siglas en inglés) era uno de sus principales tentáculos para infiltrar y erosionar los procesos democráticos en esos países; además consiguió permear a los partidos comunistas que dirigían a las naciones socialistas.

LA CIA AL ATAQUE

El ataque de la CIA a las democracias populares, era respaldado por fuertes campañas ideológicas dirigidas por los medios de comunicación y la iglesia católica, así como otras sectas religiosas creadas en el seno de los países capitalistas para luego expandirse por los países objetivos. En Venezuela se conoció el caso de las ‘Nuevas Tribus’, una organización religiosa al servicio de los intereses extranjeros, las cuales fueron expulsadas del país por el comandante Chávez en el año 2005.

La propaganda de la CIA consiste en hacer creer a la opinión pública que quienes denuncian sus saboteos, son ‘paranoicos’ o tienen algún ‘injustificado sentimiento antinorteamericano’. En el caso de Europa del Este a mediados del siglo XX, la estación Radio Europa Libre, se encargaba de manipular, expresando día y noche que ‘los dirigentes del Partido de los Trabajadores de Hungría achacaban la culpa a EEUU de sus propios errores’.

Para los venezolanos esto resulta bastante familiar, pues se trata de los mismos argumentos que esgrimen los medios derechistas, mientras la burguesía, dirigida por los imperialistas, prosigue la guerra económica. En Budapest, entre 1950 y 1956, surgieron organizaciones supuestamente estudiantiles que reclamaban ‘libertad y un socialismo más democrático’. El Gobierno Socialista denunció inmediatamente a estos movimientos como creación de EEUU para promover un cambio violento de régimen, a lo que los medios replicaron con burlas y calificaron a los revolucionarios de amedrentar a ‘inocentes estudiantes’.

Lo cierto de todo esto, es que, en 1956 en Budapest, capital de Hungría, se desató una ola de violencia que cobró la vida de miles de personas. En los anales de la historia quedaron registradas violentas escenas de dirigentes comunistas, trabajadores y campesinos linchados junto a sus familiares por estos grupos que hacía unos meses manifestaban su inocencia política.

LA PRIMAVERA DE PRAGA

Desde enero hasta agosto de 1968, en la antigua Checoslovaquia socialista, se produjeron eventos similares a los de Budapest en 1956. Nuevamente organizaciones estudiantiles eran las protagonistas en los medios de comunicación, quienes pedían un ‘socialismo sin dictadura’. El partido comunista fue satanizado y la violencia, al igual que en Hungría, produjo el derrocamiento del gobierno socialista y la instauración de gobierno títeres de la CIA. Tanto en Hungría como en Checoslovaquia, la intervención de las tropas soviéticas puso orden.

Mientras sucedían los intentos de golpe Estado por vías pacíficas y mostrados al mundo como movimientos internos de esas naciones, los Estados Unidos no dejaban a un lado las formas violentas. En 1961, un grupo de mercenarios, organizados y financiados por la CIA, desembarcaba en Bahía de Cochinos, Cuba para derrocar al Gobierno socialista; Entre 1955 y 1975, Francia y Estados Unidos agredieron a Vietnam (ambos salieron derrotados); entre 1950 y 1953, el ejército estadounidense atacaba de manera desproporcionada a Corea del Norte. En 1970, los norteamericanos bombardeaban los campos de Camboya, provocando una hambruna que cobró millones de vidas y cuyas consecuencias fueron achacadas al Gobierno socialista de ese país agredido.

EN AMÉRICA LATINA Y ÁFRICA

Las intervenciones contra los países socialistas, no se limitaron a Europa del Este y Asia, sino que en América Latina y África hubo numerosos casos, como el asesinato por parte de Bélgica del líder revolucionario congoleño Patricio Lumumba en 1971.

En Latinoamérica, los regímenes de terror fueron una constante que impidió que los socialistas alcanzaran el poder. Sin embargo, en Cuba, Chile, Nicaragua y, hasta cierto punto, en la isla caribeña de Granada, llegaran a la cúspide, lo que provocó agresiones sin precedentes. El bloqueo a Cuba, que es repudiado por las naciones del mundo, sigue estando allí, como muestra real del odio al socialismo; el asesinato de Salvador Allende y la invasión de Granada corroboran esta afirmación.

A esto se suman los millares de asesinados por las dictaduras, en Argentina supera los 30 mil y en Venezuela, la cifra oficial asciende a unos 4 mil desaparecidos y asesinados por presunta actividad revolucionaria. En Chile la cifra fue mucho mayor y en Colombia, las muertes y las fosas comunes se siguen contando. Para tener una idea de la magnitud de la intervención de Washington en esta parte del mundo, se debe leer el libro ‘América Latina y Estados Unidos, historia y política país por país’, del historiador James Cockcroft.

CHINA Y YUGOSLAVIA

Aunque la Yugoslavia del mariscal Tito, fungió en teoría como una nación socialista, incluso después de la muerte de este dirigente, la estructura del Gobierno de esa nación federada fue infiltrada por agentes de la inteligencia angloamericana. Ya en 1948, la oficina de información de la internacional comunista denunció a ese país de haberse desviado del camino socialista y de ser una marioneta de las grandes potencias. Yugoslavia fue una ‘cabeza de playa’ del imperialismo dentro del campo socialista.

La fidelidad de Belgrado a los imperialistas no bastó para que, en el año 1998, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), realizara una inhumana agresión contra esa nación, en la que millares de personas sucumbieron bajo los bombardeos de los occidentales.

Respecto a China, su política enmarcada en la senda del marxismo leninismo, terminó permeada por toda clase de influencias de la economía norteamericana, para ello jugó un papel crucial el apoyo de las agencias norteamericanas y europeas de inteligencias a algunos líderes del partido, entre los que destaco Dengt Xiaoping, quien en introdujo reformas de tipo capitalista en China en el año 1978, otro triunfo del ataque norteamericano a los sistemas socialistas.

CASOS ACTUALES

Luego de la desintegración de la Unión Soviética y del campo socialista, quedó demostrado que las acusaciones de los dirigentes húngaros de infiltración de los grupos ‘democráticos’ por parte de la CIA, no eran paranoia, sino que estaban acertadas en un 100 por ciento.

Las revoluciones terciopelo de Georgia, Ucrania, Polonia y otros países, fueron testimonios elocuentes de la infiltración de la CIA en los países socialistas para provocar el derrumbe de sus gobiernos. Los testimonios de los dirigentes golpistas también delataron la participación de los imperialistas.

De manera más reciente aún, el partido Baaz árabe socialista en Iraq fue infiltrado y luego el país invadido cuando su dirigente Sadam Hussein rectificó y adoptó una postura antiimperialista; lo mismo en Siria, país gobernado por el mismo partido socialista, también es víctima de una campaña bélica desde el 2011. En Libia, las imágenes recientes del linchamiento del líder de la Jamahiriya, Muhamar Al Gadafi están frescas en la memoria de los pueblos del mundo.

En Venezuela, país agredido actualmente por las naciones desarrolladas en el sentido capitalista, se han vivido episodios terribles en los que las revoluciones ‘de baja intensidad’ o ‘de colores’, dirigidas por grupos supuestamente estudiantiles y organizaciones democráticas, han provocado la muerte de varios centenares de personas humildes en los últimos años de saboteo económico.

El bloqueo internacional de Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea, así como la campaña mediática para culpar al Gobierno Bolivariano de los estragos causados, precisamente por ese bloqueo, dejan claro que la CIA es uno de los principales actores en esta nueva etapa de odio y miedo al socialismo de las potencias imperialistas.

Lamentablemente, los pueblos del mundo siguen sometidos a campañas mediáticas bien trabajadas, las cuales hacen que las denuncias de infiltración de la CIA parezcan pasadas de moda, a pesar de que el trabajo de esta agencia de inteligencia no solo no ha descendido, sino que se ha hecho más refinad y más agresivo que en el siglo XX.

ALEJANDRO GIL RIVERO

CIUDAD BQTO

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