lunes , noviembre 19 2018
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EL COMENTARIO DE HOY | Cuidado con traicionar la confianza del pueblo

Venimos de un nuevo proceso electoral, el tercero de los realizados en el segundo semestre del presente año que ya por culminar. Hay un elemento común a estos tres procesos: la confianza depositada por una mayoría importante del pueblo venezolano en el llamado que ha hecho la dirigencia de la Revolución Bolivariana.

Las elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente marcaron el fin de más de cien días de terrorismo sufrido por venezolanos y venezolanas en algunas ciudades del país. El llamado a la elección de una nueva Asamblea Nacional Constituyente, significó una propuesta contundente del Presidente Nicolás Maduro Moros como garantía de paz y aislamiento a los sectores fascistas interesados – como ha sido a lo largo de la Revolución Bolivariana – en la inestabilidad social y en la intervención extranjera. Esta propuesta fue tan contundente que dio lugar a la profundización del resquebrajamiento de la llamada MUD y el apuñalamiento trapero entre su “dirigencia”.

Dos meses y medio después asistimos a la elección de gobernadores y gobernadoras.  Un sector de la oposición, cada vez más sumida en contradicciones, se niega a participar en este nuevo proceso electoral. Llegan al extremo de declarar públicamente su negativa a ir a un proceso eleccionario con el actual Consejo Nacional Electoral, pero por debajo de cuerda inscriben sus candidatos. El arrollador resultado a favor de las fuerzas de la revolución profundiza mucho más las contradicciones en el seno de lo que queda de la MUD.

Y luego, las elecciones de alcaldes y alcaldesas terminan por sepultar los estertóreos estigmas de esa oposición terrorista, ambigua y errática. El triunfo en más del 90% de las alcaldías a nivel nacional por parte de las fuerzas revolucionarias dejan mucho que pensar, sobre todo en un clima como el que vive actualmente el país.

Reiteramos. En cada uno de estos procesos el elemento común es la confianza que la mayoría del pueblo venezolano ha depositado en la dirigencia de la Revolución Bolivariana.

Queremos adelantar algunos elementos que pudieran servir al análisis necesario que debe hacerse en estos casos. Por ejemplo. En aquellos estados y municipios bajo control de gobernadores y alcaldes de la oposición y donde las fuerzas revolucionarias chavistas resultaron ganadoras, hubo sectores adversos al proceso revolucionario que se abstuvieron, o bien acudieron a votar a favor de los candidatos y candidatas de la revolución.  Indudablemente que esta actitud evidencia la pérdida de confianza en una “dirigencia” opositora que, como lo indicamos líneas atrás, es errática y carente de un proyecto de país.

En el estado Lara es indudable que el liderazgo de la Almiranta en Jefe y actual gobernadora Carmen Meléndez se consolida de manera paulatina y constante. Esto es importante siempre y cuando permita direccionar la unidad a nivel del PSUV, en su condición de máxima responsable de esta organización en el estado. Que dicha unidad signifique el ejercicio de cierto control hegemónico, ello no es descartable. Sin embargo, dicha hegemonía no la avizoramos como conducta caudillesca, sino más bien como construcción constante de todo un andamiaje que tribute al estado comunal y al socialismo bolivariano. Ojalá y no estemos equivocados.

Otro elemento a considerar es la ratificación, una vez más, que el Estado Lara es un territorio de paz. Quienes aquí habitamos, quienes aquí laboramos, estudiamos y nos desempeñamos en diversas tareas, somos personas amantes de la sana convivencia, del sano compartir. Por eso siempre vimos con sorpresa, cierta extrañeza y rechazo las prácticas de grupos paramilitares, terroristas y fascistas que mantuvieron en zozobra la ciudad, en la creencia que era inminente la caída del gobierno del Presidente Obrero Nicolás Maduro Moros. El infantilismo de derecha, cuando no los video juegos, guió la morisqueta de insurrección llevada a cabo por jóvenes pagados y mantenidos por una “dirigencia” irresponsable que no tardó en dejarlos en la estacada una vez más.

Minutos después que el Consejo Nacional Electoral diera el primer boletín de las elecciones municipales, la ciudadana gobernadora Carmen Meléndez desde la sede regional del PSUV daba cuenta de la jornada llevada a cabo ese día. Hacía una comparación entre la alineación planetaria y la línea de mando que se había establecido. Así por ejemplo señaló la Presidencia de la República, la Gobernación, las Alcaldías y el Poder Popular como la alineación perfecta. Creemos que en esa alineación perfecta el Poder Popular juega un papel importante, vital, fundamental. Esto lo afirmamos no como un simple cumplido o para hacerle carantoñas al Poder Popular. No. Lo afirmamos porque el Comandante Eterno Hugo Chávez Frías hizo llamados constantes sobre la necesidad de darle poder al pueblo, nos recordó una y otra vez que sólo el pueblo salva al pueblo. Al respecto se promulgaron leyes que ratificaban ese llamado como la Ley del Poder Popular, la Ley de los Consejos Comunales, la Ley de Comunas, la ley sobre Consejo Federal de Gobierno, la Ley sobre la Economía Popular, la Ley sobre la Contraloría Social, etc.

Creemos que las gobernaciones y las alcaldías que están en manos de la Revolución Bolivariana deben ejercer sus funciones atendiendo no solo a las leyes antes citadas, sino también a la dinámica social que se da en cada territorio, al palpito de las comunidades, atendiendo y decodificando los signos y símbolos con los que nuestro pueblo comunica y entiende su propia realidad. Gobernadores, gobernadoras, alcaldes y alcaldesas que realmente creen en el legado del Comandante Chávez, deben hacer esfuerzos constantes porque su accionar responda a las propuestas del pueblo organizado y no a élites mafiosas y enquistadas en ciertos cargos, que gustan susurrar al oído y atribuirse decisiones que en nada benefician a la Revolución Bolivariana.

La coyuntura actual exige de gobernaciones y alcaldías el ejercicio de un mandato respaldando en todo momento al Poder Popular y no de espaldas a éste. La lección reciente indica que una vez más el pueblo ha brindado una confianza suprema a la Revolución Bolivariana y a quienes fungen de ser sus dirigentes. Esperamos que esa confianza no sea traicionada. El pueblo, en su profunda sabiduría, valorará en su justa medida cada mandato y para cada uno tendrá la respuesta apropiada.

MERVIN RODRÍGUEZ

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