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Se cumplen 526 años del inicio del genocidio en América

Una afirmación que, afortunadamente, se ha repetido hasta la saciedad en los últimos años, es la denuncia contra la catástrofe cultural y humanitaria que sucedió en América a causa de la llegada de los españoles. Se ha puesto en tela de juicio la ideologización por parte de quienes escribieron la historia, para hacer que los pueblos latinoamericanos vieran la conquista como un suceso civilizatorio y no como lo que realmente fue, un genocidio.

Aunque la resistencia a la ideologización de los conquistadores surgió desde el mismo momento en que trató de imponerse, no fue sino hasta la llegada de la Revolución Bolivariana, cuando se masificó incluso en países en los que la población indígena representa en la actualidad una pequeña minoría.

HOSTILIDAD A LA COLONIZACIÓN

América Latina, tras su larga historia de dependencia y sometimiento violento a los intereses de potencias extranjeras, ha desarrollado un sentimiento antiimperialista que se expande a casi la totalidad de sus poblaciones. Todo ello, ha generado las condiciones para que existe una orientación izquierdista de mayores raíces en las masas populares, lo cual ha generado un sentimiento de desprecio a la colonización y la neocolonización.

Paradójicamente, los gobiernos de los países del subcontinente, han sido favorables a los intereses extranjeros, lo que fomentó la sumisión cultural. Esta cualidad de sátrapas de los mandatarios, es la razón de que, en países antiimperialistas, el 12 de octubre sea celebrado como una fiesta de ‘amistad’, de ‘unión de culturas’, etc.

REIVINDICANDO LA PROPIA IDENTIDAD

Hubo importantes iniciativas durante el siglo XX para expresar el 12 de octubre no como un día de armonía, sino con otro significado. Así, en México desde 1928 se trata oficialmente como día de la raza iberoamericana. Pero no fue sino hasta el año 2001, cuando el presidente venezolano Hugo Chávez rompió los protocolos culturales de manera radical. En diciembre de ese año, los restos simbólicos del cacique Guaicaipuro (aborigen que dirigió un ejército rebelde contra los españoles en el siglo XVI) fueron llevados al Panteón Nacional como reivindicación de las luchas de los pueblos ancestrales contra la dominación extranjera. Este hecho causó sorpresa e indignación en unos sectores de la oligarquía y la iglesia, quienes caracterizan al indígena rebelde como ‘deidad pagana’.

Al año siguiente, la Asamblea Nacional mediante el decreto 2028, sancionó la actividad como día de la resistencia indígena, quedando en el pasado el gris día de la raza, en el que se enseñaban de memoria las viejas tertulias de las hazañas de Cristóbal Colón y sus secuaces.

AJUSTE DE CUENTAS Y JUICIO POPULAR

Pero los venezolanos no habían dicho la última palabra. El 12 de octubre de 2004, se celebró un juicio contra Cristóbal Colón, en el que participaron intelectuales, indígenas y representantes de las más variadas capas sociales y donde se plantearon argumentos de peso que concluyeron en la condena a la horca al considerado genocida, por ese tribunal popular.

Seguidamente, algunas organizaciones indígenas y colectivos de la capital, convocaron a ejecutar la sentencia del tribunal en las cercanías de Plaza Venezuela, lugar donde se erguía imponente una estatua de Colón, la misma que fue agraviada, derribada y ahorcada en medio de la algarabía de los venezolanos, que, para el momento, ya se contaban por miles, las danzas indígenas cerraron el acto y la escultura fue desaparecida para evitar la restauración.

Fernando Bermudez Arias, en su libro Santo, Saña y Opresión, narra de manera impecable el tratamiento que dieron los medios al suceso, al cual, hasta el día de hoy, califican de ‘vandalismo’. Haciendo una recopilación de decenas de mensajes de solidaridad llegados desde todos los rincones de América Latina a los ‘ejecutores del genocida’, el autor concluye: ‘en nombre de mis abuelos, humillados, masacrados y violados, yo también me declaro culpable de vandalismo’.

OTROS PAÍSES REBELDES

El 12 de octubre es mal visto de manera oficial en otros países del continente. El principal que cabe nombrar es Cuba, donde ni siquiera se tiene en cuenta la fecha en absoluto. Nicaragua, Ecuador, Bolivia y Guatemala conmemoran el Día de la Resistencia Indígena u otras denominaciones que rechazan el carácter festivo de la fecha.

Por otro lado, existen en la región muchos países que ven el día como una fiesta, en la que se celebra la amistad entre dos culturas. Por ejemplo, en Colombia, se celebra el día de la hispanidad; Discovery Day en Bahamas; y día del descubrimiento y la raza en Costa Rica.

DIGNIDAD DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS EUROPEOS

Pero la reivindicación de las identidades aborígenes y la lucha contra la colonización, no son exclusivas de América Latina. En Europa también se produjo un hecho sin precedentes. Los días posteriores al 12 de octubre del pasado año 2017, el parlamento de Navarra (Euskal Herría) conmemoró el Día de la Resistencia Indígena en medio de un despliegue cultural de los pueblos vascos nativos, que también fueron (y siguen siendo) víctimas del genocidio español.

Debe tenerse en cuenta que Euskal Herría o País Vasco, es una nación europea que fue invadida por Madrid en el siglo XVI, guerra que concluyó con la conquista de Navarra por los realistas, quienes iniciaron un proceso colonizador de manera paralela y similar al que operaban en América Latina. La conquista trató de eliminar la cultura, el idioma y todas las tradiciones del pueblo vasco para asimilarlo a la cultura española. Sin embargo, el espíritu de resistencia se fortalece cada día más en ese territorio que aun puja por su independencia del Reino de España.

Según muchos historiadores, el genocidio que se produjo en América podría oscilar entre 50 y 90 millones de personas asesinadas en un lapso de tiempo tan breve que deja como un ‘hecho menor’ al genocidio que perpetraron los nazis contra la población judía durante 1933 y 1945.

Aunque hoy muchos se atreven a celebrar el 12 de octubre, la lucha de los latinoamericanos para reivindicar a los pueblos ancestrales y denunciar a los saqueadores y genocidas españoles, portugueses, ingleses, holandeses y franceses, no ha cesado y es hoy una de las principales banderas de la resistencia cultural frente a la dominación de la neocolonización.

Alejandro Gil Rivero/Ciudad Bqto

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