sábado , agosto 8 2020
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HABLA EL PUEBLO / Abraham Mayora: “La unión entre la GMVV y el Poder Popular fue la clave para realizar nuestros sueños”

Yendo de camino a su trabajo, Abraham Mayora tenía mucho en que pensar, el trayecto era largo, las ventanas del Transbarca están humedecidas por el frio, la gente a su alrededor va conversando, otros riendo, pero Abraham solo repetía una pregunta en su mente: “¿vale la pena tamaño sacrifico?” A lo que automáticamente se contestaba: sí, al recordar el rostro de sus pequeños que con amor lo reciben al llegar a casa.

Para Abraham resultaba toda una hazaña ir a laborar todos los días como técnico de seguridad en un reconocido centro comercial de Barquisimeto, porque, aunque le gusta lo que hace, el vivir “arrimado” le exigía algunos sacrificios que junto a su familia tenía que superar para poder sacarlos a flote.

12 años de luchas y aprendizajes 

“Hace 12 años conocí a Laudia, ella es peluquera, nos enamoramos, yo quería darle un palacio, una casa bien bonita pero lo que ganaba no me alcanzaba, pero igual nos casamos y nos fuimos a vivir donde la suegra”, la madre de Laudia les prestó un lugarcito en su casa, en Río Claro para que se quedaran mientras conseguían un lugar propio, cuenta Abraham con una sonrisa en los labios al recordar que ese “mientras tanto” se convirtió en 12 largos años.

Para la familia Mayora Montilla era de vital importancia el amor, la unión, la fe, pues – “son valores que te enseñan desde chiquitico, uno quiere darle todo lo mejor a la familia”; dice Abraham quien nunca perdió la fe y la esperanza de darle a su familia algo mejor, “-tuvimos dos hijos, uno tiene 7 y la niña tiene 12 y resulta más difícil vivir en una casa que no es tuya cuando tienes niños”

Mayora cuenta lo difícil que resultó la convivencia cuando los niños van creciendo, pues ellos se tienen que adaptar y hacer los mismos sacrificios que hacen los adultos para vivir en esas condiciones, entonces lo cotidiano, lo normal se vuelve una tarea titánica, el ir al baño, al trabajo, a la escuela,  descansar por la tarde; pero sobre todo el pasar tiempo en familia, el compartir una comida, “todo hay que planificarlo con tiempo y esperar que se dé y ni hablar de los momentos en parejas, esos son los más complicados”, asegura Abraham.

– “Hace doce años que soñábamos con un lugar mejor, con mejores condiciones de vida, con un lugar al que quisiéramos llegar al terminar el día y que al verlo mis hijos se sintieran seguros y orgullosos de pertenecer allí”.

Los Mayora no poseían ni siquiera un terreno donde construir y si así fuera los materiales eran muy costosos y por la crisis económica se hacía muy difícil conseguirlos, la frustración de vez en cuando llenaba el corazón de Abraham y le entristecía la situación que parecía no tener fin. 

– “Aunque no todo fue tristeza, hubo muchosmomentos de felicidad y por supuesto, la ventajaque represento el tener a la abuela de los niños tan cerca” explica Abraham con un suspiro y una mirada a su esposa que denota un gran amor.

– “Nosotros veíamos en la televisión cuando la Gran Misión Vivienda entregaba llaves a beneficiarios y eso nos daba alegría porque sabíamos por lo que esas personas tuvieron que pasar, además nos brindaba esperanza de que algún día eso nos pasaría a nosotros”. 

– “Es increíble como en un espacio tan reducido logras acomodar tu “dulce hogar”, a veces pensaba: – si dieran un premio por usar poco espacio, nosotros ganaríamos, en ocasiones recuerdo que mi esposa y yo imaginábamos como iba a ser nuestra casa, le preguntaba a Laudia, – ¿cómo quieres la cocina?, hicimos muchos diseños y nos reíamos al final. -Siempre quise hacerle una casa bonita a mi familia, aunque no sabía nada de construcción, esperábamos que la Misión Vivienda nos ayudara”.

GMVV y Poder Popular de la mano  

Esta humilde familia, trabajadora y con principios bien arraigados no perdían la esperanza de que algún día sus sueños se hicieran realidad, trabajaron duro para lograrlo y necesitaron la ayuda de la GMVV para materializarlo.

Es entonces cuando un amigo de la pareja les habló sobre el Viviendo Manuelita Sáenz, este proyecto fue una alianza del Ministerio de Vivienda y el Poder Popular para la auto construcción, significa que cada familia adjudicada construiría su casa con la ayuda técnica y económica del Ministerio y sus entes adscritos.

– “Todo sonaba bien bonito cuando le conté a Ladia, se rio y me dijo, -pero tú no sabes nada de construcción, le dije que en el camino aprendería, pero que esta era la oportunidad que estábamos esperando y no la íbamos a desperdiciar”.

Abraham de inmediato contacto a los encargados del proyecto y comenzó a ver de a poco la realización de tan anhelado sueño, se organizaron e iniciaron las labores de ubicación por parcela en el kilómetro 13 vía Quibor, “desde que llegamos a este lugar nuestras vidas cambiaron pues todo lo que habíamos soñado lo haríamos realidad con nuestras manos”. 

Para Ildemaro Villarroel, ministro del Poder Popular para el Hábitat y Vivienda y los entes gubernamentales del estado Lara es una tarea primordial brindar a cada ciudadano el derecho de poseer una vivienda digna y poner en marcha este proyecto fue un logro que involucró el Poder Popular organizado.

Los beneficiarios del Viviendo Manuelita Sáenz dieron muestras de esfuerzo, valentía y tesón y en especial Abraham Mayora, quien, con nada de conocimiento en la materia, pero con unas ganas enormes de triunfar y dar a su familia una casa, vio materializado sus sueños gracias a la GMVV.  

El esfuerzo valió la pena

En tal sentido, las vidas de la familia Mayora cambio para siempre, pues para esta humilde familia la auto construcción representó un reto, y un cambio de mente, – “el trabajo no fue fácil porque es la primera vez que ejerzo tan valorado oficio, pero aprendí mucho de mis vecinos, además el orgullo que muestran mis hijos al saber que su padre construyó su casa no tiene precio”, aseguró Abraham.

Esta experiencia le dejo mucha satisfacción   pues contó con la ayuda de sus vecinos y familiares quienes le ayudaron en cada etapa de la construcción, “cada casa construida tiene un poquito de todos, mi familia también representó un gran apoyo pues hasta los niños pusieron su granito de arena”. 

Hoy Abraham salió a sus labores y el camino es más corto, al ir en el transporte público recuerda todo lo vivido a lo largo de estos 12 años, al ver por la ventanilla entrar los primeros rayos de sol que le calientan el rostro, al tiempo que siente una brisa suave y placentera, sonríe con la certeza de que valió la pena tanto esfuerzo, valió esperar y confiar en que la solución llegaría. “creer, tener fe y trabajar duro por lo que se quiere además contar con la ayuda del Gobierno y el Poder Popular es lo que se necesita para lograrlo”. Culminó Abraham.

Ana Giménez 

Fotos: Mileidy Soto 

Prensa GMVV

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