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No es la TRIPLE, es la INFINITA carga de la mujer (+TESTIMONIO)

Busca llorar y no puede. Apela a la salida urgente por algún producto que sabe  no puede comprar por falta de dinero, pero es la estrategia. Con tapa boca y lentes oscuros que ocultan sus ojos, el objetivo es drenar en medio de las multitudes ese mar de lágrimas acumuladas que dan fe de su cansancio y agotamiento.

Así ocultando su verdad, define esa triple carga, que para ella no es carga puesto que se trata del cuidado de su madre, la atención de la comida que con su madre con alzhéimer se vuelve ya de inmediato, ahora, porque se le olvida que ha comido y no deja de pedir su sustento.

No es carga, es obligación mantener su vivienda limpia. No es carga lavar, planchar y cocer como dice la canción infantil, aquella que desteta por siempre, la del arroz con leche.

No es carga, es compromiso con ella misma buscar el espacio para leer. No es carga compartir con su pareja.

No es carga desear sentirte bella, para ella. Es contemplarse en el espejo y jurar no volver a decir me siento fea, con ojeras y mirada triste.

Eso que llaman la triple carga, es una carga sin número. Es una carga cuádruple, quíntuple, infinita. Es una carga que impone  la sociedad y se les ha impuesto a las mujeres de manera natural.

Hoy en pandemia y cuarentena son múltiples los trabajos que vuelven a las mujeres invisibles, porque hasta el trabajo de la calle lo hacen en casa, sin necesidad del maquillaje, ni ponerse los zapatos de salir, porque se hace todavía con la pijama puesta.

Por allá lee lo siguiente y se siente identificada :

“El trabajo doméstico y de cuidados no remunerado ha aumentado como resultado de las consecuencias del brote de COVID-19, por el cuidado de pacientes en casa, los cierres de escuelas, el cuidado de personas adultas mayores y las cuarentenas obligatorias. Las mujeres y las niñas son las cuidadoras principales en el hogar y tienen mayores responsabilidades domésticas y de cuidado familiar. A nivel mundial, hacen dos veces y media más de trabajo doméstico y de cuidados no remunerados que los hombres”. (PNUD 2020,p. 6) (1)

Esa sempiterna carga ratifica esos dibujos o gráficos, donde representan a las mujeres como seres con varios brazos: para abrazar, tocar, enseñar, limpiar, jugar, trabajar y si te queda un pedacito libre de todos esos brazos y tiempo para dedícatelos a ti misma, así lo asumen muchas, así lo asume ella.

Ella, la amiga de la reflexión, la de los cuentos, la de la escritura y que tiene ganas de vivir se pregunta: “…Debo cuidarla, debo hacer de todo… pero debo producir también. ¿Cómo producir, si no puedo dejarla sola, con guardias de 24 horas infinitas, si no produzco no tengo recursos para cuidarla y darle calidad de vida. ¿Qué hago? ¿Busco apoyo? No hay apoyo. En mi caso mi compañero, amigo, esposo solidario que comparte la responsabilidad, (porque no me gusta llamarla carga), de vivir con mis responsabilidades y además de vivir en armonía”.

Ella, representa a las miles y miles de mujeres que viven, se apartan a un  espacio pequeño para que quede el lugar para todo lo que debe hacer. Ella es la imagen de millones de mujeres que se colocan de última en la cola, para que todos pasen con una sonrisa en el rostro y sentir el regocijo de haber cumplido con el deber de proteger, cuidar y dar. Ella pasa si queda un rinconcito y se sienta de última para que no la vean o se queda de pie.

Ella cumple con las pautas establecidas en esta sociedad patriarcal donde las mujeres de manera natural deben ser multifacéticas y realizar varias tareas al mismo tiempo: Mujer protectora, madre abnegada, profesional exitosa, cocinera, lavandera, amante esposa, novia feliz y además lucir bella e impecable, tener siempre una sonrisa en el rostro y por sobre todas las circunstancias no debe enfermarse.

Ella Camila, la de mi relato, para no enfermarse llora a solas, escondida entre las gafas negras y el tapa boca. Entre la multitud que no la mira y la vuelve hacer invisible como lo pauta esta sociedad patriarcal, de consumo y capitalista.

Donde te gritan a cada momento “Mujer vuelve a tu casa, tu posesión más grande es ser  AMA DE TU CASA, NO PRETENDAS CONVERTIRTE EN UN SER PENSANTE, PORQUE ASI TE VES FEA…”.

Por Fanny Salom

Acerca de Joselyn Figueroa

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