jueves , junio 17 2021
Noticias Destacadas
Inicio / De Interés / Buen vivir / Conoce el momento en que empezamos a envejecer

Conoce el momento en que empezamos a envejecer

Envejecer es el conjunto de modificaciones morfológicas y fisiológicas que aparecen como consecuencia de la acción del tiempo sobre los seres vivos.



El arte de envejecer es el arte de conservar alguna esperanza. Este dicho popular podría resumir la experiencia cercana de amigos o familiares que a una edad avanzada tenían una misión vital: el cuidado de algún familiar enfermo, una vocación laboral o social, su pareja; en definitiva, algo que les mantenía vivos. Y de cómo, cuando ese ancla que les unía a la vida desaparece, se despedían de nosotros en poco tiempo.

El paso de los años se nota, en algunos más que en otros. Pero, al margen de las apariencias, hay facetas del envejecimiento objetivas y otras subjetivas. Sentirse joven o serlo no es lo mismo

Lo cierto es que la actitud vital puede ser importante de cara a envejecer con salud. Si nos limitamos únicamente a medir la edad cronológica o la biológica, podemos perder parte de la perspectiva. Porque ¿de qué nos sirve estar fuertes como un roble si no tenemos ganas de vivir?

Las edades de la vida

Así, nos encontramos con la edad percibida (es la que uno siente como propia y con la que se identifica), la edad psicológica (la que te sitúa psicológicamente en un grupo etario; por ejemplo, el típico adulto inmaduro con síndrome de Peter Pan o el joven viejo de actitud), la edad aparente (la que perciben los que están a tu alrededor, por tu apariencia o actitud) o la edad social (definida por la del entorno en el que te desenvuelves, y que a veces es mayor o menor que la propia).




Todas estas ‘edades’ pueden afectar a cuan jóvenes o viejos nos sentimos o nos perciben los demás. Pero no podemos tampoco olvidar la edad biológica, o más bien las edades biológicas, puesto que no existe una única.

Cada órgano o sistema, incluso cada tejido, puede envejecer a diferente velocidad; así hablamos de la edad biológica pulmonar que se puede determinar con algoritmos a partir de una espirometría; de la edad biológica de la piel, que se puede determinar con una prueba de elasticidad, o de la edad biológica arterial, que se puede establecer mediante la medición de la velocidad de la onda de pulso aórtico (velocidad a la que va la sangre en la sístole por la aorta).

También existen la edad neurológica, que se establece mediante un test neurocognitivo; la edad inmunológica, que se puede calcular mediante el recuento y función de las células del sistema inmune; o la edad biológica celular, determinada a partir de la longitud mediana de los telómeros o, mejor aún, mediante la longitud de los telómeros más cortos de cada célula.

La metilación del ADN es un parámetro, relacionado con el estilo de vida, que se correlaciona con el envejecimiento epigenético

El último grito en cuanto a medición de la edad biológica son los nuevos test desarrollados a la luz de estudios epigenéticos, como los de Horvath, que analizan la metilación del ADN.

Este parámetro, relacionado con nuestro estilo de vida, se correlaciona con el envejecimiento epigenético (arrugas en la piel, pérdida de fuerza y de agilidad o presencia de enfermedades). Ya hablábamos en este espacio de uno de ellos especialmente, GrimAge, que está mostrando resultados muy prometedores en la predicción del riesgo de enfermedades asociadas al envejecimiento.

¿Cuándo envejecemos?

Pero, realmente, ¿cuándo empezamos a envejecer? La Organización Mundial de la Salud define una serie de etapas de la vida o franjas de edad de referencia. Así, la frontera entre la edad adulta y la tercera edad se sitúa a partir de los 60 años. Ahora incluso se habla de la cuarta edad, dado el envejecimiento de la población y la prolongación de la esperanza de vida, además del progresivo retraso en la edad de jubilación en algunos países por encima de los clásicos 65 años.

Pero estas franjas de edad no nos cuentan toda la película. Así, tenemos los DALYS o años de vida ajustados por discapacidad, un parámetro cada vez más tenido en cuenta como medida del estado de salud de una población, más allá de su esperanza de vida media. O de la vida libre de enfermedad, un término que no está del todo definido, pero que se sitúa alrededor de los 40 años, momento en el que comienza a dispararse la incidencia de las enfermedades asociadas al envejecimiento.

Con información de otras fuentes

Acerca de Joselyn Figueroa

Síguenos en:

A %d blogueros les gusta esto: