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CHÁVEZ LO DIJO: La crítica entre revolucionarios no debe ser condicionada

 

La crítica y la autocrítica son una de las armas más importantes dentro de un proceso de cambios. Las revoluciones triunfantes en toda la historia concedieron un papel de primer orden a la misma, teniendo en cuenta que la crítica es ‘aire fresco del pueblo que ventila las estructuras del Partido y del Gobierno’ como lo afirmaba el revolucionario albanés Enver Hoxha.

El comandante Hugo Chávez también concedió un lugar formidable a la crítica. Perfectamente consciente de que estábamos en un Estado burgués, orientaba a las masas a realizar las críticas responsables a quienes gestionaban de manera deficiente los asuntos políticos de la nación, sin importar que se tratara del Presidente de la República o de un dirigente de un apartado Consejo Comunal, todos deben estar sujetos a la crítica y asumirla sin excusas.

“El Correo del Orinoco, el Diario VEA, Ciudad Ccs, deben tener páginas enteras dedicadas a la autocrítica, que el pueblo tenga los mecanismos para ejercer su derecho a la crítica y que nosotros lo leamos”, aseguraba de manera tajante el Comandante Eterno.

EL PUEBLO VOTÓ PARA QUE SE RESUELVAN SUS PROBLEMAS

Recientemente, en Venezuela, a tres meses del imponente triunfo de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) que trajo incluida la paz y frenó los planes imperialistas de intervención militar contra nuestro país, ha surgido una importante ola de críticas al órgano plenipotenciario, no solo por no detener la crisis provocada por la guerra económica, sino porque la misma se ha agudizado, provocando una acelerada pauperización de las condiciones de vida de millones de trabajadores venezolanos.

Luego de las elecciones regionales, en las que el pueblo respondió con el voto a la agresión de la oligarquía, los precios especulativos continuaron disparándose de manera vertiginosa, mientras la ANC no tomaba las medidas (o tal vez las medidas tomadas tardan en surtir efecto) para evitar la subida de los mismos. Lo cierto del caso es que los trabajadores venezolanos se ha apretado el cinturón y han asumido con gallardía la difícil situación, con ejemplar disciplina que quizás muchos no esperaban.

No me detendré a sacar cuentas sobre lo que se puede, o lo que no se puede comprar con una quincena del salario mínimo actual porque ya los venezolanos sabemos cómo es este asunto, y bastante disciplina hemos tenido para no salir a ajustar cuentas con la burguesía y los hambreadores del pueblo; tampoco me detendré a hacer juicio de valor sobre el accionar de la ANC, si tales o cuales medidas son erróneas, o si debieron hacer esto o lo otro, porque esto debería hacerlo el pueblo en debate abierto con los constituyentes.

SE TRATA DE LA SIEMPRE JUSTA CRÍTICA DEL PUEBLO

De lo que si voy a hablar, porque es un compromiso moral de cualquier revolucionario hacerlo, es de la actitud prepotente que algunos factores supuestamente revolucionarios, han tomado ante la justa crítica y el sobradamente justo reclamo del pueblo a la tardanza de las soluciones en materia económica. La mejor forma de abordarlo es con las palabras del comandante Chávez: “La naturaleza burguesa es la prepotencia, el complejo de superioridad. En él no cabe la autocrítica. Nosotros en cambio, debemos ser humildes, vestirnos de humildad, los revolucionarios debemos ser, como decía El Ché, profundamente autocríticos, no podemos ni ofendernos ni sentirnos mal”, por la crítica.

Condenaba también a aquellos que dicen que la crítica le hace daño al proceso. “No, no le hace daño, le hace bien al proceso; la crítica del pueblo le hace bien al proceso, hagámosla con lealtad al proceso y a los principios y no imbuidos por dañar a alguien”.

Las críticas del pueblo a la ANC, han sido tachadas de ‘ataques’, ‘reclamos’, ‘agresiones’ por parte de activos del Gobierno Bolivariano, afortunadamente quienes se cierran a la crítica son una minoría caracterizada por el sectarismo; otros han tenido una actitud más gallarda y aun no estando de acuerdo con algunos señalamientos fuertes, no caen en la bajeza de lanzar acusaciones de ‘contrarrevolucionarios’ a todos los que han proferido señalamientos.

Las críticas del pueblo no son acusaciones, ni menos aún “complots contrarrevolucionarios”, son un desesperado llamado de auxilio que hacen a un poder plenipotenciario frente al hambre y la miseria que han provocado una agresión económica sin precedente en la historia de Venezuela, donde la oligarquía ha usado todos sus tentáculos para asfixiar a la población y forzar un estallido social.

QUÉ ES LA CRÍTICA SEGÚN LA TEORÍA REVOLUCIONARIA

Otro de los aspectos que llama la atención es que, los susodichos factores sectarios, verbalmente se abren a la crítica, aseguran que la crítica es necesaria, pero al momento que es formulada, la rechazan de manera prepotente, poniendo mil excusas como “yo aceptaría la crítica si fuera de esta manera y bajo tales aspectos”. Uno de los grandes revolucionarios del siglo XX en Europa después de la generación de Lenin, el ya nombrado Enver Hoxha afirmaba que la crítica no debe sufrir condicionamientos ni limitaciones, debe ser franca, abierta y nadie debe temer represalias si critica a un dirigente. Algunos aprovechan su influencia en las altas esferas de la revolución para amedrentar a quienes tengan la osadía de ejercer el derecho a la crítica.

Respecto a esto último, Hoxha cuestiona: “La crítica y la autocrítica impulsan nuestro trabajo, y si no se las utiliza, éste se deteriora. Si tenemos miedo a una persona que ocupa una posición alta, es porque no avanzamos por el camino revolucionario, significa que en nosotros han arraigado puntos de vista pequeñoburgueses: el oportunismo, el servilismo, el favoritismo, la ambición, la familiaridad, el temor, etc. ¿Acaso no es verdad que a veces no criticamos a un superior porque pensamos ‘ya encontrará la ocasión de vengarse’?”. Los que así actúan, remata, no han comprendido la línea y la naturaleza de una revolución.

No es revolucionario quien ahoga la crítica, la limita o la condiciona, como tampoco es revolucionario aquel que se deja limitar y condicionar, prefiriendo callar antes que sufrir algún tipo de señalamiento. La conciencia limpia permite a los dirigentes populares ser inmunes a la prepotencia pequeñoburguesa de quienes rechazan la crítica de manera arrogante.

Quisiera cerrar esta reflexión con una cita de otro de los gigantes del pensamiento socialista, Stalin, quien aseguraba: “La crítica de masas desde abajo, el control desde abajo son necesarios, entre otras cosas, para que esa experiencia de las vastas masas no se pierda sin provecho, para tenerla en cuenta y darle aplicación práctica”. ¿Por qué habrían de cerrarse algunos dirigentes a la justa crítica de un pueblo que no deja de responder de manera disciplinada a todos los desafíos que nos pone la derecha?

ALEJANDRO GIL RIVERO

CIUDAD BQTO

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