domingo , septiembre 22 2019
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CARTAS DESDE GORKI | A quien pueda interesar

Escribo esta carta desde Gorki, el cual además de ser el nombre profundo de la ciudad de Nizhni Novgorod, era el seudónimo del legendario escritor ruso autor de La Madre, novela referencial del realismo soviético, que constituye una lectura obligada para todos los amantes de las letras y de las causas justas.

A esta hora cae una leve nevada que se puede ver por la ventana, el contraste con el paisaje Barquisimetano es tan abismal como la propia distancia, pero más puede la literatura, que siempre ha sido un puente entre los seres humanos, un lazo que a pesar de la distancia permite llenar de paisajes los ojos más ermitaños y de luz el alma más dura. En la literatura se guarda también la posibilidad de sistematizar las aspiraciones del ser y así ir tejiendo una imagen de lo que queremos, trabajando al mismo tiempo una espiritualidad y una conciencia del pasado, presente y del porvenir, es el verbo haciéndose martillo, el arte superando su carácter suntuario y asumiendo utilidad frente a la historia, para dar algunos argumentos a tal afirmación podemos: 1) Analizar el pensamiento de Bertolt Brecht, que reza «El arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo para darle forma» y 2) leer las siguientes palabras de Gorki refiriéndose a Lenin:

«¿Cómo ve Lenin, el mundo nuevo? Delante de mí se desarrolla el cuadro grandioso de la Tierra convertida en una esmeralda gigantesca adornada de las facetas del trabajo de una humanidad libre. Todos los hombres son razonables y cada uno tiene el sentimiento de la responsabilidad personal para todo lo que se hace por él y alrededor de él. En todas partes, las ciudades jardines encierran majestuosos palacios; en todas partes trabajan para el hombre las fuerzas de la naturaleza sometidas y organizadas por su espíritu, y él mismo ―al fin― ha llegado a ser el amo efectivo de los elementos. Su energía física no se pierde más en un trabajo grosero y sucio. Se transforma en energía espiritual, y todo su poder se consagra al estudio de los problemas fundamentales de la vida, en la solución de los cuales se debate en vano después de siglos de pensamiento, de pensamiento dividido por los esfuerzos necesarios para explicar y justificar los fenómenos de la lucha social, agotado por el drama inevitable del conocimiento de los principios inconciliables. Llegado a ser más noble bajo los beneficios de la técnica, más juiciosa desde el punto de vista social, el trabajo convertido en deleite del hombre»

Ese mundo del que habla Gorki pensando en Lenin aún es una utopía y se contrasta con la realidad que cien años después de la Revolución Soviética vemos en los cinco continentes, he llegado a Rusia en invierno y es tan cálido el frio que mi corazón es una hoguera que lanza en agradecimiento chispazos de esperanza y quedan flotando como luciérnagas en el viento de la Plaza Roja. El frio de Gorki representa esta contradicción en mí, pues aun y cuando esa palabra signifique en ruso «amargo» yo me lleno de dulzura al comprender en la celebración del Centenario de la Revolución de Octubre el mundo que el maestro del realismo socialista recrea desde la literatura. Evidentemente no me refiero al dolor de los obreros de la época pre-sovietica y del presente, sino al mundo que es posible construir organizando las esperanzas y las fuerzas del proletariado en virtud de un proyecto de justicia y belleza, hoy puede ser desde Venezuela con la democracia participativa y protagónica, con la energía y con la comuna.

¡Qué dulce amargura la que nos regala Gorki, que dulce sueño! ¡Que cálida esperanza la que guarda la nieve, es la primavera que siempre vuelve como el crepúsculo barquisimetano! Llegué a Nizhni Novgorod y mi primera nevada apareció de la nada, yo pensé que aquellos pedacitos de cielo que iban cayendo a la tierra eran ángeles enanos que venían en picada desde el techo del mundo, como los duendes de Julio Garmendia. Iba paso a paso cruzando el parque Pushkin y entonces uno a uno fueron cayendo los copos hasta que todo parecía estar cubierto de azúcar pulverizada ¡Que dulce es la vida! Lo cierto es que no me detuvo el frio y seguí caminando hasta encontrarme por sorpresa con la plaza Máximo Gorki, ahí, frente a ese gigante, di vueltas como un niño en un carrusel que me fue llevando por aquellas páginas escritas mientras se gestaba la Revolución Bolchevique y sentí que toda Rusia me habló y me dio la bienvenida a través de la voz de una mujer en dos idiomas, por ahora, ajenos a mí.

  • Привет, меня зовут Ленa (Hola, mi nombre es Liena) I love Spanish (Yo amo el español).

Esta Carta está dirigida a quien pueda interesar, pues, así como una bienvenida la puede dar un amigo, un amor de distancia que crece como la esperanza, una nevada, una estatua o una mujer que ama un idioma desconocido (tal como es Rusia para la mayoría de nosotros); quizá alguien con esta carta se sienta bienvenido a venir hasta el centro de Gorki y hacerse de un pueblo y de una literatura para la transformación del mundo, no sólo por un asunto de socialistas sino porque es humano y bello. Esta carta está dirigida a todos y todas porque es el inicio de un proyecto epistolar que pretende acercar a Venezuela y a Rusia más allá de los discursos institucionales y dar sentido espiritual a los convenios económicos, pues no es sólo la diplomacia entre Estados (Que es fundamental para el mundo multipolar y multicéntrico, parte del proyecto de  Chávez), sino la amistad entre los pueblos, porque debemos llegar hasta lo profundo de Rusia y abrazar su corazón y hacernos una misma llamarada, tal como Miranda lo hizo en su momento.

POR DAVID GÓMEZ RODRÍGUEZ

@DAVIDGOMEZ_RP

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