miércoles , octubre 23 2019
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Producir construyendo el socialismo

Por David Gómez Rodríguez

Desde las manos construimos ese país
En hilos en telares para el manto,
un país que va haciendo el camino
Para lugar preferido para ese paso
Carlos Roberto Gómez

La verdadera razón por la que el país, bajo el embate de la guerra imperialista, enfrenta
esta grave crisis, es una razón estructural y no circunstancial, es cierto que sin la persecución de
EEUU no estaríamos en esta situación, pero siendo la naturaleza del imperialismo contraria a la
democracia y por lo tanto hostil y la violenta, es nuestro deber construir un modelo de
producción que garantice una revolución económica profunda, es decir, que democratice de
forma eficiente los medios de producción basándose en los tipos de propiedad consagrados en
nuestra constitución y dando especial atención a la propiedad comunal y Estadal, a la vez que se
consolidan a nivel internacional las alianzas que se vienen tejiendo en torno a un mundo
pluripolar, que den pie a nuevos escenarios, donde los pueblos gocen del respeto que merecen
por la paz y el desarrollo.

Si bien la revolución política ha construido las bases para avanzar hacia una revolución
más profunda y el pueblo ha dado pasos importantes en experiencias puntuales en esa misma
dirección, diferentes factores, entre los que se incluye el poder de los sectores reformistas dentro
del Estado, han impedido una radicalización mayor al respecto en estos años de revolución y nos
han llevado a un estado de estancamiento en este respecto. En tal sentido, si, es necesario
convocar al país a la producción para vencer a través de la soberanía económica a las sanciones y
los sabotajes, pero al mismo tiempo es vital para nuestro proyecto bolivariano que incentivamos
nuevamente el debate sobre los modelos de gestión y dirección en el socialismo, y definir en
torno a las estructuras populares que la propia revolución ha creado, los mecanismos por medio
de los cuales podamos gestionar con eficiencia los recursos en el territorio, es decir, avanzar
hacia el socialismo comunal y productivo. Si apuntamos políticas a construir un poderoso
aparato productivo y descuidamos la esencia chavista de ese proyecto, estaremos respondiendo al

ataque del imperialismo, pero no necesariamente estaremos avanzando hacia nuestro objetivo
estratégico: el socialismo.

Socialismo, Democracia y el Desarrollo Humano

Pero ¿cómo se construye ese socialismo? Desarrollando la más radical de las
democracias. Es decir, el socialismo debe ser fruto del trabajo del propio pueblo, de la clase
trabajadora que, aunque golpeada, cada vez está más preparada organizativa e intelectualmente.
El Socialismo Bolivariano del Siglo XXI se materializa en las estructuras comunales, que amplía
las posibilidades de desarrollo de las personas a la vez que teje nuevos circuitos de poder que
tienen como fin la superación del Estado Burgués. Es por esto que Lebowitz (2013) señala que
“independientemente de todas las diferencias, todos los caminos al socialismo necesariamente
deben crear las condiciones para que los seres humanos puedan transformarse a sí mismos
mediante su actividad”; siendo así, un objetivo común en todas las formas del socialismo es el
Desarrollo Humano, una nueva visión sobre el desarrollo que amerita un nuevo sistema, un
nuevo modelo de gestión.

Nuevo modelo de gestión

Es necesario dar sentido práctico a cuestiones como la planificación democrática de la
economía. Solo a través de un modelo de gestión en el que los trabajadores son participes en
todos los niveles en la toma de decisiones que determinan la producción, es posible hablar de un
sistema de gobierno socialista, pues no sólo se trata de hacer posible que todos tengan acceso al
trabajo en un medio de producción que esté al servicio del desarrollo de la nación, sino que es
necesario que la gestión sea dirigida directamente por los que allí laboran, conducidos
políticamente por el gobierno comunal, que a su vez actúe en base a los objetivos planteados por
el partido (Evidentemente nos falta mucho para llegar a este punto). Las herramientas jurídicas
para hacer esto posible las tenemos, son las leyes del poder popular, asimismo en torno a la
unión cívico-militar en la alianza entre las estructuras comunales y la milicia nacional
bolivariana, es posible diseñar planes para garantizar la producción, viendo esto como un tema
de soberanía. Actualmente estamos en una situación de guerra, donde las circunstancias nos
permiten implementar nuevas fórmulas, es necesario adelantar estrategia hibridas con el objetivo
de incorporar a la mayor cantidad de actores a la recuperación económica, no obstante, es
fundamental avanzar en todos los espacios posibles hacia el Estado Comunal.

El Estado Comunal y su relación con el Control Obrero

La construcción del Socialismo Bolivariano del Siglo XXI supone el éxito del Estado
Comunal. Esto necesariamente debe superar lo meramente político para abarcar lo económico.
No obstante, las contradicciones se agudizan, cuando en el marco de la lucha de clase, los
trabajadores no sólo se organizan para crear empresas sino también para tomarlas o
“recuperarlas”. Entonces, en un contexto de guerra, donde gran parte de la burguesía nacional se
ha prestado a colaborar en la guerra contra el pueblo de forma directa o indirecta ¿No es hora de
incentivar este debate en el seno del pueblo y señalar las razones estructurales de la miseria en el
mundo? ¿Producir? ¿Producir dónde y cómo? El debate llega a la democratización de los medios
de producción. En el socialismo este es el meollo del asunto.
Debemos reincorporar a Marx al debate económico con el mismo énfasis con el que
incorporamos a nuestro Libertador Simón Bolívar cuando hablamos de independencia, sino
corremos el riesgo de perder la brújula, pues en el capitalismo también se produce y no se trata
de resolver el problema económico esquivando la razón por la cual la revolución política fue
realizada: la construcción del Socialismo Bolivariano del Siglo XXI. Se trata de vencer la guerra
económica desarrollando nuestro modelo de desarrollo económico, político, social y cultural. Por
ello debemos lograr que cada espacio productivo que la revolución consolide junto al pueblo, sea
un espacio donde se desarrollen nuevas relaciones, que las semillas se conviertan en alimento y
al mismo tiempo en estrellas rojas que podamos sembrar en nuestra tierra tricolor.

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